¡Hasta siempre Donald!
Partir y no regresar, es sin duda el recorrido de un nuevo camino para el que se va y un gran pesar para los que se quedan…
¿Adonde irá el artista cuando muere?
¿Adonde irá el que luchó como potro sin rienda por su gloria?
Adonde, Adonde…
¿Será el átomo de futuras mentes?
¿En los anales históricos será olvido?
¿Será fulgor en la vencida tarde?
Quizá orgullo de poeta sea
darte el postrimer adiós,
En versos recordar tu nombre
Y al creador eterno ofrecer tu alma.
Sin duda, la muerte es uno de los fenómenos naturales que une a todos los seres humanos y hace que nos encontremos en nuestras diferencias, no tiene prejuicios, de modo que es capaz de arrancar la vida igual a ricos y a mendigos. Cuando se pierde a un ser querido la sensación de vacío es una de las más terribles que se pueda experimentar. Los pueblos latinos somos sentimentales y melancólicos por naturaleza, seguramente, producto de la mezcla de la furia y del sentimentalismo negro, el tradicionalismo europeo y la magia y el respeto indígena. De manera que somos pueblos muy apegados a la tierra, al pan y al amor por nuestras familias, es por esta razón que la muerte es un paso doloroso para los que se quedan añorando al que se ha ido.
La tarde del 22 de enero de 2026 será recordada como una de las más infaustas de nuestro país, por la partida de tres grandes: Walter Martínez, gigante del análisis geopolítico, de Emil Zabala, cineasta que retrató iconos deportivos y de mi amado Donald Myerston.
Que duro y que difícil es levantarse y escribir con esta infaustas noticias. Y sobre todo dedicar unas líneas al ultimo de los mencionados, por formar este parte de mi circulo más cercano.
Pero más duro es, escribir y no tener a un hombre de la calidad de Donald (el bueno) que siempre tuvo críticas a los aportes que hacía, pero también tuvo palabras de elogio y aliento cuando lo hacíamos bien.
Hoy, ante este reto inconmensurable de escribir con los ojos llenos........
