Tartufos en retirada…
¿Qué está ocurriendo? ¡Oh Dios mío! ¡Desatada una extraña como espantosa felicidad en medio de la barahúnda de los desalmados! Las caretas ajadas y ya desvanecidas, un cuarto de siglo al parecer es suficiente. Ya no se sostienen… Una especie de Justicia Divina escuece el alma de los tartufos, aquellos que se creyeron Elegidos, pero que entonces reflexionando ante los hechos recientes digo con Bolívar: "YO ESPERO MUCHO DEL TIEMPO. SU INMENSO VIENTRE CONTIENE MÁS ESPERANZAS QUE SUCESOS PASADOS Y LOS ACONTECIMIENTOS FUTUROS HAN DE SER SUPERIORES A LOS PRETÉRITOS".
Ahora hay nuevas verdades que cada día se van revelando desgarradoramente, por lo que a la vez se van desgajando las máscaras como las hojas de los árboles en otoño.
Ahora ante nuestros ojos van quedando esos rostros tal cual como los presentíamos…
Lo extraño es que esa caída que antaño hubiera provocado horror hoy en medio del inmenso caos produce una cruel y hasta dolorosa alegría.
¿Será que como decía Bolívar, estamos comprobando que es preferible un desengaño a mil ilusiones?
Es terrible tener que decirlo, pero lo estamos haciendo en nombre de nuestros sufrimientos: Señor, ¡cuán feliz me siento mirando las pailas del infierno reverberantes, cuando en ellas están a punto de cocerse cuántos tartufos, cuántos redomados ladrones y cerdos, cuántos abominables cobardes!
La felicidad, resulta que también escuece.
Ya sé que no me iré al otro mundo ENGAÑADO después de haber oído gritar a tantos hijos de puta........
