La incineración de la memoria política popular
¿Cómo funciona hoy la cadena de mando político que rige en Venezuela? Ahorrando eufemismos: cada vez menos sectores del chavismo y la Asamblea Nacional, con oposición incluida, obedece todavía, principalmente, al partido Rodríguez-Cabello; el extremismo de derecha, al Pentágono y la derecha europea, las FANB (¿Bolivarianas?), formalmente, a la presidenta encargada. ¿A quién obedecen todos? Al Secretario de Estado M.Rubio, y éste, a R. Trump, quien representa los intereses imperialistas de las transnacionales y el sionismo. Ergo, no existe ejercicio soberano del poder político en Venezuela desde el 3E.
Mientras avanza el despliegue de los invasores sobre Venezuela, han surgido "teorías" para explicar las fatídicas volteretas políticas del gobierno encargado. Como en bazar turco hay versiones para todos los gustos y grados de temores. Claro, no todas reflejan idénticas tesituras y calidad argumentativa, ni producen similares aportes racionales.
También, mientras se despeja el misterio que explique aquello que todavía desconcierta, el inventario de daños va más allá de las pérdidas inmensas, materiales, económicas, financieras, con expoliación organizada desde afuera; quizás porque estos resultan ser daños menores, si se considera los producidos en los planos políticos, en la dignidad, y en la identidad política-ideológica popular de los venezolanos, esa especificidad cultural macerada durante un largo proceso histórico, fundamento de nuestro espíritu rebelde y nuestro igualitarismo democrático.
En el instante mismo de los ataques criminales del ejército imperial yanqui, un arreglo extrañamente expedito designó un gobierno encargado ante el secuestro del presidente Maduro, definiéndose, los designados, receptores de una decisión impuesta, bajo amenazas de nuevos y masivos ataques de guerra, de ser negativo el cumplimiento de la orden. Es ese el instante exacto cuando la Constitución Bolivariana queda sin efecto de hecho (epifanía negativa de una entrega). Todavía pretenden que se les agradezca "por salvarnos de una inminente tragedia", queriendo subestimar el hecho de que no existen artículos constitucionales que avalen como opción la subordinación de la nación toda a un régimen extranjero.
Los principios de soberanía e independencia nacional, más que leyes, se convirtieron en la columna central de la identidad ideológica de la revolución bolivariana. Las bases sociales sustentadoras de la experiencia revolucionaria se han movilizado permanentemente para defenderlos. Resistir se convirtió en una convicción íntima, no simple consigna. El precio que ha hecho pagar el enemigo por ello es incalculable. ¿Quieren que lo ignoremos? ¿Quiénes se creen? Luchar para defender el proyecto político soberano antiimperialista es el signo más distintivo de nuestra historia política reciente. Los enemigos de ayer son los mismos enemigos de hoy. Nada ha........
