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Catarsis y dictadura

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26.07.2026

Era previsible que después de la rendición, capitulación y subordinación de la camarilla burocrática-militar del PSUV, hubiese alguna expresión, algún pataleo o al menos una catarsis, de algunos de sus cuadros medios o de base, más allá de las contradicciones que se adivinan en el cogollo, entre el grupo que seguía a Maduro y/o Cilia, por un lado, y los "rodriguistas" y "cabellistas", por el otro. Los psicólogos, desde aquellos estudios del Dr. Festinger, llaman disonancia cognitiva al padecimiento de todas esas personas. Este malestar mental, generalmente expresado en ansiedad, ocurre cuando un sujeto tiene dos pensamientos contrarios al mismo tiempo, o constate una evidencia innegable que contradiga tajantemente sus creencias. Generalmente, el paciente trata de buscar excusas para lo que observa (esta es la función del "pragmatismo chavista" de Ameliach), rechaza o niega la información que choca con sus creencias o, la salida más sana, cambia sus pensamientos para que cuadren con la realidad. Por supuesto, el procesar esta contradicción en las cabezas, la solución sana se demora.

Esto puede mezclarse con un duelo no reconocido. Los historiadores dentro de unos, pocos, años, dirán que el chavismo como proyecto y movimiento político, murió, luego de una larga agonía, el 3 de enero de 2026. Esto no es fácil de asimilar para esa minoría que aún sigue acompañando el movimiento hoy. Es más, seguir en esa militancia, si no es por motivos más prosaicos (un cargo, unos reales, unas ventajas muy concretas), es síntoma de un desarreglo mental importante. Cualquiera de esos militantes sabe que el chavismo murió, pero todavía lo niegan, se arrechan, patalean, insultan, descargan su ira con el chivo expiatorio de siempre (la Machado o, más elaborado, el imperialismo norteamericano). O incluso quema las fotos de Trump y Netanyahu en la plaza Bolívar de Caracas (no sé que eso haya ocurrido en ninguna otra parte); pero no la bandera norteamericana, aunque sí la de la estrella de David. Son capaces de insultar a Rubio, pero no a Delcy, y a Jorge y Diosdado ni con el pétalo de una rosa. Algunos asumen el lenguaje rebuscado de Ramón Grosfoguel, el acostumbrado charlista de la decolonialidad, que explicaba sus teorías en la UBV, la UNEFA o hasta en el Helicoide, y que ahora toma "una distancia crítica del liderato de la revolución", y hasta tiene la cachaza de convocar a los venezolanos........

© Aporrea