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No politicen el dolor

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02.07.2026

El pasado 24 de junio, la tierra se sacudió en nuestra Bonita Venezuela , específicamente en La Guaira, Caracas y Miranda con dos terremotos simultáneos que convirtieron la furia geológica en duelo nacional.

No hubo aviso ni distinción, el suelo que pisamos nos recordó, con brutal crudeza, que la naturaleza no entiende clase social ni de colores.

Ante el estruendo y el polvo, lo único que quedó en pie fue la urgencia de ayudarnos, la evidencia de que somos, por encima de cualquier división, una misma especie vulnerable y frágil.

En esas primeras horas, cuando el miedo aún temblaba en el aire, vimos lo mejor de nosotros mismos.

Vecinos que removían escombros con las manos, desconocidos que se convertían en familia, jóvenes y ancianos compartiendo agua y cobijo.

Las redes sociales mostraron apenas un destello de esa grandeza, la de un pueblo que, sin esperar........

© Aporrea