Una política patronal está dividiendo la acción de los trabajadores
La reciente jornada del 1 de mayo dejó un saldo positivo para el movimiento obrero venezolano. A nivel nacional, la disposición al combate se hizo sentir y, en Caracas, se logró cumplir la ruta trazada desde Chacaito hasta la Plaza Morelos. Fue una demostración de que, pese a todo, el músculo de los trabajadores sigue vivo.
Sin embargo, este escenario de avance se ve empañado por una realidad inquietante: la división táctica y política. Mientras el grueso de las organizaciones se movilizaba el día del trabajador, un sector sindical convocó a una marcha paralela el 30 de abril hacia Miraflores —frenada por el gobierno—. Esta falta de unidad no es un accidente; es el síntoma de un problema profundo que aqueja, en general, a las direcciones sindicales.
La debacle del movimiento sindical en Venezuela tiene un origen claro: la ausencia de un ejercicio democrático y consultivo. Las direcciones sindicales han sustituido la asamblea de base por el entendimiento con los patronos y la aplicación ciega de líneas partidistas. Hablamos de partidos de cúpulas, con intereses ajenos al bienestar de los trabajadores.
A esto se suma, por supuesto, la sistemática represión del gobierno de Maduro (y ahora Delcy). Años de persecución, cárcel y acoso policial contra quienes reclaman........
