Sobre la imperfección humana
No es posible expresar una idea por ingeniosa que sea, que no haya sido dicha antes. Pero lo grandioso —y también lo excitante— de una idea personal que nos parece nueva no está en su novedad imposible, sino en la sensación de haberla concebido uno mismo sin autoengañarse.
Así pues, esta es mi idea, mi tesis, mi filosofía profunda: somos perfectos. Nuestras imperfecciones no son intrínsecas del individuo, son sociales. Es la sociedad lo que las dictamina.
Este es un asunto complejo o simple, según se mire. En todo caso, el intelectual se caracteriza por hacer complejo lo sencillo e inteligible lo complejo. Que lo logre o no, para unos y para otros, es cuestión aparte.
Sea como fuere, yo he debido esperar más de sesenta años para entender muchas cosas, pero también para llegar a la conclusión de que todos somos perfectos. Cada cual lo es en su mismidad, aislado del marco humano que lo rodea y de los referentes que lo oprimen. Somos perfectos ónticamente, en esencia. Es en la apariencia y en la conducta social cuando somos comparados con un ideal determinado, y es entonces cuando dejamos de ser perfectos.
Porque el problema de la imperfección y del defecto comienza en cuanto entramos en contacto con "el otro"; es decir, con la sociedad. Cuando nos juzgan nuestra madre, nuestros magistrados, nuestro maestro, nuestro vecino o nuestro lector. Cada uno de ellos ha construido previamente —y lo tiene automatizado, porque culturalmente se debe a él— el modelo con el que nos compara. Un modelo repleto de rasgos, cualidades y atributos que configuran, en el entendimiento del juzgador, en su intelecto o en su espíritu, lo que "es" y lo que "debe ser".
Ese modelo, esos referentes, pautas o preceptos, están a su vez dictados por la cultura, el orden establecido, la enseñanza y la educación recibidas; pero también por la circunstancia personal y hasta por una migraña ocasional que envuelve la vida de quien juzga. Por eso, cuanto más nos distanciemos del "modelo" o del principio de quien nos juzga, menos riesgo hay de ser juzgados por la sociedad.
Me refiero aquí fundamentalmente, en este asunto, al ámbito de la ética y de la moral. Pero tampoco veo inconveniente en afirmar nuestra "perfección" en lo físico, pues también aquí pasa el asunto por un referente: la "estética" en la que basamos nuestro juicio sobre los demás y sobre nosotros mismos. Me refiero a ese sentido que........
