Las ideologías transversales
Durante buena parte del siglo XX las identidades ideológicas parecían inequívocas. La derecha identificaba a la izquierda con el marxismo y el comunismo; la izquierda identificaba a la derecha con el fascismo. En la Europa posterior a la revolución rusa y a la irrupción del fascismo italiano, esa simplificación respondía a conflictos reales. La polarización era estructural.
Tras la Transición española, se instauró un sistema democrático y una monarquía parlamentaria, pero las estructuras administrativas, judiciales, económicas y culturales no se transforman por decreto. No hay una mutación ideológica automática. Los cuadros del Estado formados en el franquismo no pudieron convertirse de la noche a la mañana en demócratas liberales empapados de lógica constitucional. La continuidad del franquismo ideológico fue profunda, aunque se envolviera en novedosas formas jurídicas.
La Transición fue, en términos históricos, una simple operación de reforma controlada. La correlación de fuerzas no permitía una ruptura. La amenaza de involución militar —la amenaza de un golpe de estado si no se aprobaba el texto constitucional— condicionó el proceso. El resultado fue una garantía de estabilidad y de apertura a las libertades públicas, pero también se preservaban posiciones estratégicas por parte de quienes habían sido, justo, beneficiarios del régimen........
