La causa de la causa
Cuarenta y cuatro años después de la Constitución de 1978, España sigue pagando el precio de una Transición fraudulenta. No se trató de una ruptura democrática, sino de una operación de continuidad cuidadosamente administrada, cuyos efectos —largamente incubados— emergen hoy con nitidez inquietante.
La Constitución y la Transición españolas cumplen hoy 44 años. Yo llevo casi cuarenta denunciando su falsedad de origen en crónicas publicadas, en su mayoría, en medios digitales de América Latina y en algunos españoles ajenos al ecosistema mental y disciplinario de los medios prácticamente oficiales. No por vocación marginal, sino porque la crítica estructural rara vez encuentra acomodo en los canales del consenso general en España.
Mi desesperación no procede del paso del tiempo, sino de haber comprendido demasiado pronto lo que casi nadie quiso comprender nunca. Y no hablo de una ciudadanía desinformada, sino de élites políticas, jurídicas, académicas e intelectuales que aceptaron —cuando no legitimaron activamente— una impostura. España consagró como........
