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María Corina Machado será presidenta si seguimos como vamos ¿Alguien tiene dudas?

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07.09.2026

Casa de América Latina y del Caribe, 07 de septiembre de 2026.

"El embajador de Rusia en Venezuela, Vladímir Zaemski, advirtió en julio de 2018 que la República Bolivariana corría un riesgo real de ser invadida militarmente por EE.UU."

Aquella advertencia que parecía lejana hoy es nuestro presente.

El futuro no se predice: se construye o se deja construir. Y cuando se ignoran las señales durante años, lo impensable deja de ser improbable. El 3 de enero de 2026, luego del secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, nos demostró que las fronteras entre lo imaginable y lo real se habían derretido. El terremoto del 24 de junio lo confirmó. Y ahora, las decisiones del gobierno nacional —con el apoyo, la presión o la amenaza de Washington— escandalizan a quienes aún creen que el curso de los acontecimientos era inevitable.

¿Quién hubiera imaginado esto hace diez, cinco o incluso dos años?

Pero no todo fue imprevisible. En septiembre de 2025, casi como provocación y como alerta temprana, escribí:

"Eliminemos a las FANB y las milicias. Creemos brigadas de PAZ y oremos a Dios. Antes de que nos invadan" .

No lo dije por desprecio a nuestras fuerzas armadas —al contrario, admiro a muchos de sus hombres—, sino por una pregunta incómoda que seguimos sin responder: ¿para qué las queremos? ¿Para una guerra desigual y desproporcionada? Trump y el actual presidente colombiano ya tienen clara su respuesta.

Sobre la posible invasión estadounidense, con apoyo israelí y del gobierno colombiano, nos cansamos de alertar desde 2017 en adelante. No repetiré aquí el análisis detallado de aquellos artículos, pero sí destacaré una consecuencia que hoy parece cada vez más probable.

¿Alguien se sorprendería si afirmo que María Corina Machado será presidenta?

No debería. Está dentro de las posibilidades. Un sector importante de gobiernos y líderes mundiales y nacionales la apoyan. Dependerá de que ella mantenga la unidad de la oposición y el respaldo de un pueblo hastiado, que no dudaría en votar por ella como castigo o como protesta. Y dependerá, sobre todo, de que Trump, Marco Rubio y exdirigentes y "amigos" del chavismo logren la mayor división posible de las fuerzas revolucionarias y progresistas. Y lo están consiguiendo. Como antes lo lograba la oposición. Hoy, ambos extremos están divididos. Unos más que otros. Como siempre lo hemos dicho: ganará quien más unidad de sus fuerzas consiga y mantenga.

También influirá los errores del pasado y del presente, que ya comenzaron a pasarnos factura. Nos guste o no: estamos pagando las consecuencias de nuestras propias fallas. Por acción y omisión.

¿Por qué, entonces, nos asombramos de lo que ocurre en Venezuela?

¿Acaso no venimos, desde hace más........

© Aporrea