La Tierra responde. Y no está de humor (I)
El 26 de agosto de 2026, un colapso glaciar en el Himalaya desencadenó una serie de aluviones y deslizamientos a lo largo de 72 kilómetros del río Trishuli, en la frontera entre Nepal, China e India. El puerto de Gyirong, principal paso comercial y de peregrinación entre Nepal y el Tíbet, fue arrasado por completo. Al menos 675 personas murieron, más de 2.400 están desaparecidas y los cuerpos de algunas víctimas fueron arrastrados 240 kilómetros hasta territorio indio.
No fue un accidente aislado.
James Lovelock, el científico que definió a la Tierra como un ser vivo autorregulado —Gaia— advirtió durante décadas que cuando un ciclo se desequilibra, otros trabajan para restaurar el balance. Lo que estamos presenciando no es una serie de catástrofes desconectadas. Es el sistema inmunitario del planeta reaccionando ante décadas de agresión sistémica.
Y la agresión no ha parado.
El fuego devora el norte.
En 2026, casi seis millones de hectáreas han sido reducidas a cenizas en Europa y América del Norte. Solo en la Unión Europea, para la semana 31 del año, se habían quemado 489.826 hectáreas: el cuarto peor registro desde que existen datos sistemáticos. España concentra el 38 % del total, con 185.948 hectáreas perdidas; Francia vive su peor año desde 2012, con 99.092 hectáreas arrasadas.
Más allá del Atlántico, Canadá ha perdido 3,8 millones de hectáreas y Estados Unidos 1,85 millones. Decenas de incendios gigantes permanecen "fuera de control".
El humo no respeta fronteras. Y tampoco lo hace la sequía.
La sequía castiga Centroamérica.
En el Corredor Seco de Centroamérica —donde viven cerca de 11 millones de personas— la sequía ya no es una........
