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Colombia: Iván Cepeda lanza ataque a la mega corrupción

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27.01.2026

La campaña electoral para elegir el próximo presidente de Colombia y la integración del poder legislativo (2026) cobra intensidad en el debate público nacional.

El candidato del Bloque popular, senador Ivan Cepeda, gana cada vez más preponderancia y fuerza en las expectativas electorales de millones de colombianos. Su propuesta programática "las tres revoluciones para una Colombia potencia mundial de la vida" conquista más espacio en millones de ciudadanos que comprenden la necesidad de dar sostenibilidad a los cambios adelantados por el actual gobierno en cuanto al reconocimiento de los derechos sociales, económicos, políticos y ambientales.

En el conjunto de las iniciativas de gobierno de Cepeda conviene destacar su tesis para organizar un poderoso sistema de lucha y ataque a la mega corrupción y un modelo de austeridad que trascienda el esquema neoliberal.

Recojo en este texto los aspectos esenciales de su reflexión sobre la mega corrupción que despoja centenares de billones de pesos de los presupuestos públicos.

La corrupción es un problema estructural.

Para Cepeda la corrupción es un problema estructural que agobia a la sociedad colombiana.

Se trata de un mal que, con hipocresía, han intentado minimizar las roscas oligárquicas pese al daño devastador que le ha causado a Colombia. Cepeda habla de la gran corrupción, de esa criminalidad extendida que coloniza instituciones, desangra presupuestos, destruye la confianza de la ciudadanía y nos arrebata el futuro. No es un caso aislado ni una manzana podrida, es un sistema que hay que desmantelar con decisión y con coraje.

Durante décadas, como oposición, Cepeda enfrento sin concesiones ni temores a poderes tenebrosos. Lo hizo en las calles, en los debates de control político, en la investigación rigurosa y en la denuncia documentada. Ese ha sido su compromiso: poner la verdad por delante y defender lo público.

Por eso le duele y avergüenza que, en el actual Gobierno, hayan ocurrido hechos como los que involucran al señor Olmedo López que protagonizo el más descarado robo de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. Según las investigaciones, allí se habría montado una red para saquear recursos destinados a socorrer a comunidades golpeadas por desastres naturales.

Quien toca esos recursos les roba a los más vulnerables, le arrebata alivio al que lo perdió todo. No hay eufemismos posibles, es un proceder abiertamente criminal, agrega Cepeda.

No llegamos al Estado para repetir lo que combatimos, sino para erradicarlo, afirma. Por eso, en un segundo Gobierno para consolidar el cambio social, se va a fortalecer la justicia, mejorar el sistema de alertas tempranas para prevenir los actos de corrupción y optimizar la devolución de lo saqueado, con el fin de recuperar recursos y destinarlos a los programas sociales, se irá a fondo para que nada ni nadie vuelva a profanarlos.

A la sociedad colombiana hoy no le basta un perdón; le debemos un compromiso inequívoco, una lucha sin cuartel contra la corrupción, venga de donde venga, caiga quien caiga, sin privilegios ni impunidad, con transparencia total y resultados verificables.

Por eso, presenta su propuesta concreta, viable e imperativa para enfrentar entre todos estos males.

La propuesta concreta.

Veamos la propuesta que se le hace a los colombianos desde la candidatura de la Izquierda de Pacto Histórico.

Caracterizar la corrupción.

Lo que se busca es, en primer lugar, definir con precisión el problema, comprender su naturaleza y su verdadera dimensión, y aplicar, en consecuencia, la investigación rigurosa, la justicia efectiva que exige. Lo que requiere acción institucional en alianza con la participación ciudadana y de los movimientos sociales, investigaciones a fondo, sanciones ejemplares y recuperación de lo robado.

En el último medio siglo, en Colombia hemos pasado de la corrupción a la gran corrupción. Lo primero es definir con claridad de qué estamos hablando. El término «corrupción» ya no basta para describir lo ocurrido en el Estado y en la sociedad durante las últimas décadas.

De actos individuales, episódicos y relativamente simples —que involucraban a unos cuantos agentes del Estado y a algunos particulares en delitos como el soborno—, hemos pasado a la macro corrupción: la descomposición generalizada de instituciones y poderes públicos, y........

© Aporrea