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El desafío vital de nuestro tiempo

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29.12.2025
En la definición (o conceptualización), desarrollo y cimentación del socialismo revolucionario cumplen un papel decisivo y de primerísima categoría el protagonismo y la participación activa de las bases populares. Este es un factor clave que nos permite caracterizar adecuadamente si efectivamente nos encontramos frente a un proceso y a un régimen revolucionarios y socialistas. Y no sólo eso sino también si se está haciendo algo socialista y revolucionario con que reemplazar el viejo orden vigente, en su totalidad. También puede caracterizarse si este protagonismo y esta participación se expresan a través de la constitución y el funcionamiento real (sin cooptación ni dependencia alguna del Estado) de un poder popular cuyos objetivos centrales sean darle espacio a la transformación estructural del viejo Estado burgués liberal y a una democracia directa, ejercida sin delegaciones de ningún tipo. Más que la retórica clásica que nos induce a todos a creer que nos hallamos en medio de un proceso de cambios revolucionarios es la acción, la decisión y la organización de las masas revolucionarias las que confirmarán si, realmente, la experiencia política, social, cultural y económica puesta en marcha apunta a la construcción revolucionaria del socialismo, desde abajo. Para ello es esencial clarificar si en medio de ésta persisten y se reproducen las mismas estructuras y funciones de lo que hemos conocido siempre como Estado, con su concepción jerárquica, clasista, centralista y verticalista, que decide por sí mismo, sin acatamiento ni respeto de la soberanía popular. Si el poder popular, que se derivaría del ejercicio pleno de esa soberanía, convive, en estado de subalternidad, con los poderes en que se divide el poder constituido y, de manera poco o nada diferenciada, respecto a los........

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