La tormenta pone de buen humor mi ya de por sí estar y francamente no sé por qué
Quizá sea porque en la tormenta uno está encarado a intensas pruebas una que otra hasta extrema, a veces, y el desafío de poder superarlas ---en mi caso--- me hace sentir bien; o acaso sea porque cualquier vestigio de amor, y más, de ternura que en mí palpite aún, luego de haber vivido y vivir en áspera intemperie, de golpe con los golpes, se me venga a la cabeza, se ponga de manifiesto y me reconforte para yo poner "el resto" a servicio de los míos más cercanos y, en sentido lato, al servicio de mi patria querida / quien la libertó, hermanito, fue Simón Bolivar.
Eh, tampoco descarto que lo que estoy es loco de perinola y........
