Trump, Putin y Ucrania: hacia un reparto de zonas de influencia en detrimento de los pueblos
Foto : Trump White House Archived, CC, Flickr, https://www.flickr.com/photos/whitehouse45/42547210635
Desde el inicio de su segundo mandato, Donald Trump está redefiniendo la estrategia internacional de Estados Unidos según una lógica brutal de relaciones de poder entre grandes potencias. Al tiempo que multiplica las políticas agresivas en Oriente Medio y en las Américas, su administración ha emprendido un reposicionamiento estratégico frente a Rusia.
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Lejos de ser presentada como el enemigo central del orden mundial, Moscú es ahora tratada como un adversario secundario con el que sería posible llegar a un acuerdo. El objetivo de Washington es claro: impedir que Rusia refuerce aún más su alianza con China, considerada el principal rival sistémico de Estados Unidos [1]. Se trata de una diferencia con respecto a su primer mandato y al de Joe Biden de 2021 a 2024.
Los documentos estratégicos publicados por la administración Trump entre diciembre de 2025 y principios de 2026 confirman este giro. En ellos se describe a Rusia como una amenaza «persistente pero manejable», mientras que se acusa a los dirigentes europeos de exagerar el peligro que representaría y de alimentar expectativas poco realistas sobre el desenlace de la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, Washington afirma querer negociar un rápido fin de la guerra bajo su égida.
Este cambio de postura allana el camino para un escenario de graves consecuencias: un acuerdo entre potencias imperialistas —Estados Unidos y Rusia— que se alcanzará en detrimento del pueblo ucraniano.
La política de Trump hacia Rusia
Desde el inicio de su segundo mandato, Donald Trump ha conseguido que Vladimir Putin, más allá de las protestas verbales, no reaccione ante los actos de agresión y guerra perpetrados por Washington contra aliados de Moscú, ya sea Venezuela o Irán, o incluso ante el bloqueo total de Cuba aplicado desde finales de enero de 2026 [2]. Trump ha dado un giro con respecto a la política adoptada durante su primer mandato, en el que situaba a China y Rusia en el mismo plano, considerándolas adversarias que querían cuestionar el orden internacional dominado por Washington.
Donald Trump envía a Putin el mensaje de que está dispuesto a aceptar que Moscú utilice y abuse de la fuerza en su entorno geográfico, en particular en Ucrania, al igual que lo hace Washington en América, Oriente Próximo y otros lugares. Trump afirma su derecho a hacer uso de la fuerza en cualquier parte del mundo y reconoce de hecho el derecho de Putin a hacer lo mismo en un perímetro más limitado que corresponde a una parte del territorio del antiguo imperio ruso de la época de los zares y de la antigua Unión Soviética. Esto se ajusta a una lógica clásica de reparto implícito de las zonas de influencia entre las grandes potencias imperialistas.
Trump también busca evitar reforzar la alianza entre Rusia y China y, para ello, ya no sitúa a estos dos países en el mismo plano. Se trata de una diferencia con respecto a su primer mandato y al de Joe Biden de 2021 a 2024.
Trump afirma su derecho a hacer uso de la fuerza en cualquier parte del mundo y reconoce de hecho el derecho de Putin a hacer lo mismo en un perímetro más limitado, en particular en Ucrania
Trump ha reducido el apoyo militar directo de Estados Unidos a Ucrania, trasladando el peso de dicho apoyo a sus aliados de Europa Occidental en la OTAN. En enero de 2026, Trump invitó a, Moscú y a sus aliados de Bielorrusia y Hungría a formar parte de su Consejo Mundial de la Paz.
El 5 de marzo de 2026, Trump anunció que permitía temporalmente a Rusia exportar sin sanciones su petróleo a la India, que lo consume o lo reexporta a otras partes del mundo, incluida Europa. Una de las razones no expresadas es convencer a Rusia de que se contente con emitir protestas verbales ante la agresión masiva de Washington e Israel contra Irán, su aliado.
Trump revela una serie de posiciones sobre Europa, Rusia y Ucrania en el documento sobre la nueva estrategia de seguridad nacional divulgado el 3 de diciembre de 2025. Considera que la UE y Gran Bretaña «disfrutan de una ventaja significativa en términos de poderío militar frente a Rusia en casi todos los ámbitos, excepto en el de las armas nucleares.» [3] y que los dirigentes europeos exageran la amenaza que representa Rusia.
El documento de la Administración Trump continúa: «A raíz de la guerra librada por Rusia en Ucrania, las relaciones entre Europa y Rusia se encuentran hoy muy deterioradas, y muchos europeos consideran a Rusia una amenaza existencial» [4].
Por la forma en que está redactado el texto, se puede deducir que Trump está diciendo a los gobiernos europeos que Rusia no supone una amenaza existencial para ellos. En algunas ocasiones, Trump ha descrito a Rusia como una amenaza existencial, pero esto no es así ni en el documento de estrategia de seguridad nacional publicado en diciembre de 2025, ni en el documento de estrategia de defensa nacional publicado a finales de enero de 2026.
Trump considera que la UE y el Reino Unido deben optar por un enfoque diferente al adoptado hasta ahora en las negociaciones con Rusia en lo que respecta a las reivindicaciones de esta última. Esto queda especialmente claro en este pasaje:
«La Administración Trump discrepa de los responsables europeos que alimentan expectativas poco realistas sobre el desenlace de la guerra, encaramados en gobiernos minoritarios inestables, muchos de los cuales pisotean los principios fundamentales de la democracia para reprimir a la oposición». [5]
Recordemos que Trump afirma que los gobiernos europeos reprimen a los partidos patrióticos, es decir, a la extrema derecha neofascista [6].
El texto de Trump continúa:
«Una gran mayoría de europeos desea la paz, pero ese deseo no se traduce en acciones políticas, en gran parte debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de esos gobiernos».
«Esto es estratégicamente importante para Estados Unidos, precisamente porque los Estados europeos no pueden reformarse si se ven atrapados en una crisis política». [7]
Esto significa que Trump afirma que redunda en interés de Estados Unidos que los partidos patriotas (es decir, de extrema derecha y neofascistas) estén en el Gobierno, lo que, según la actual Administración,........
