Democracia, populismo y entrega de la soberanía nacional, mamújatelos ideológicos que destruyeron al Estado
La igualdad de Derechos es insuficiente. De allí, que la política de identidad no refleja un carácter universal que, pueden gozar los ciudadanos, según los parámetros constitucionales de cada Región. América Latina se encuentra confrontada por el populismo, lo que ha ocasionado un desplazamiento semántico, y se usa ahora para desacreditar a los que se oponen al neoliberalismo.
La democracia, en el contexto latinoamericano, ejerce de una manera subterránea como poder constituyente, y propone alternativas en distintas categorías para hacer ver una democracia constitucional autoritaria o, la dictadura comisarial entre otros. Todo, es una forma de gobierno auspiciada por Los Bush, (Padre e Hijo), y los esposos Clinton, (Hillary y Bill Jefferson, bajo la consejería en su tiempo del evangelista Billy Graham, quien era consejero en un conservatorio para jóvenes adictos a las drogas,, quien estaba dispuesto a dar una buena visión sobre el oro regente en América del Sur.
Hay un vacío en existencia. Porque el surgimiento de la izquierda y, el bloque democrático de los EE.UU tardo un buen tiempo para consolidar la intervención de la soberanía venezolana, por qué un fuerte marco de la crisis política de Estados Unidos de Norteamérica se hizo sentir, donde la mayor afectación la tuvieron los cubanos, como ex soldados combatientes en Angola, y que el Comando Sur logró asesinarlos a todos sin combatir, y algunos jóvenes soldados venezolanos, nuestra FANB no hizo nada y se entregó nuestra soberanía territorial de nuestras tierras, cielos y plataforma continental.
Venezuela, Ecuador y Bolivia, son los únicos países del Cono Sur que tienen verdaderas propuestas de izquierda en su fondo ideológico, aunque Quito es regido por Novoa, un derechista cabal.
Para Carlos Vilas, el término “neopopulismo” fue empleado por algunos autores para caracterizar a los regímenes políticos con liderazgos fuertemente personalizados y apoyo electoral de los sectores de mayor pobreza que en la década de 1990 ejecutaron en varios países latinoamericanos reformas macroeconómicas y sociales de tipo neoliberal. Más recientemente este modo de ver las cosas desarrolló su propia versión vulgar en una serie de artículos que descubrieron neopopulismo en cuanto dirigente o partido político más o menos nuevo, de retórica medianamente antipolítico y estilo mediático transgresor, apareció en la escena política. Por su parte, otros académicos han planteado que el populismo, como cualquier otro régimen político, es mucho más que algún ingrediente aislado. De acuerdo a la caracterización predominante, el populismo tuvo como rasgos constitutivos principales los siguientes: una amplia movilización social, la integración de las clases populares principalmente urbanas en un esquema de articulación política multiclasista, la promoción de una mayor diferenciación económica capitalista con énfasis industrializador impulsada desde un Estado intervencionista dentro de una estrategia de economía mixta y no alineamiento internacional, y resonancias ideológicas nacionalistas con una conducción fuertemente personalizada. La funcionalidad de la distribución de ingresos para alimentar el proceso de acumulación por la vía de la ampliación del consumo estuvo ligada a la capacidad del Estado de orientar el proceso de inversión y garantizar la rentabilidad del capital privado
Mientras que el populismo significó el desarrollo de un capitalismo con distribución de ingresos y amplia organización popular, los neopopulista promueven la concentración del capital, el desmantelamiento de servicios públicos estatales, la desmovilización popular y el debilitamiento de las condiciones sociales para el ejercicio de la ciudadanía. Según Vilas, se podría decir “mucho neo y poco populismo”. El prefijo neo no refiere a algún rasgo novedoso y diferencial de los regímenes supuestamente neopopulista respecto del populismo tradicional. Lo novedoso correría, insiste Vilas, por cuenta de la promoción de un diseño macroeconómico y social opuesto al diseño propio del populismo. Ni los escenarios socioeconómicos, ni su articulación en la matriz institucional del Estado, ni el tipo de relación dirigentes-seguidores, ni el........
