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Trump nos mira, bailando en la calle, llenos de felicidad por los ingresos

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07.05.2026

En Cumaná, decíamos, cuando la duda nos embargaba, "ese carajo cómo que es medio jodedor". Él nos mira felices, o mejor eso dice a quienes le creen, mientras la realidad, esa señora terca, en verdad, nos tiene hundidos en una enorme tristeza. Pese hay quienes de repente amanecen optimistas, al mediar al día, vuelven al deprimido estado de antes.

El irónico, suele decir las cosas al revés. Lo blanco es negro y hacer reír con un cometario aparentemente triste y al contrario de sus palabras, medidas una a una. El irónico suele ser un artista que, hasta elude acusaciones de violar determinadas reglas, pues si se estudia su expresión palabra por palabra, de manera formal, se encontrará que dijo una cosa y no otra; aquella que los inteligentes, agudos, que los hay en abundancia en el pueblo, perciben y captan. Dijo lo que quiso decir, pero no dijo.

Trump es presidente de los EEUU y lo es, en buena medida, porque primero llegó a ser un magnate. No empezó a luchar por su causa desde abajo, con los pies descalzos y hundidos en la tierra. Y esto no es un poema, sino simplemente alude al convivir de muchos en medio del fango, hasta no haber agua. Menos en favor de causa alguna que el poder formal tenga como prioritario.

Quizás, es lo que creo, Trump no sea un hombre de los que llamaría cultos, como parece no serlo, empezando porque estos suelen ser de mucha sensibilidad humana, nada dispuestos a bombardear país alguno, pero si tiene la formal formación de los hombres de negocios. La sensibilidad por lo bello que empieza en la condición humana, no anida en Trump. Posiblemente tiene en su espacio íntimo diplomas universitarios, de escuelas prestigiosas que forman a la clase dominante estadounidense y a la cual entran multitudes intentando que eso les sirva para llegar al cielo, su cielo y hasta sea excepcionalmente hábil. De una escuela que forma para "tener éxito" y, para ello, lo que haya por hacer no tiene impedimento. ¡La moral, contraria al éxito, que no es otra cosa que abultar las cuentas dinerarias y para ello asirse del poder, no se enseña en esas escuelas!

Por eso Trump, que nada de bruto tiene y además es fiel a la moral de casa y de la escuela, sabe usar la ironía; una que jode, ofende y humilla, pero no deja........

© Aporrea