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La impronta de Trump, analistas prepago, desechables, como trompos carreteros y los sorprendidos

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01.06.2026

"Las invenciones de los hombres van aumentando. La bondad, la malicia del mundo en general, no sigue siendo la misma".

Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont.

Llegará el momento de hablar de esto, pero en Colombia, antes ganó las elecciones Petro y, ahora, Cepeda lucha por repetir ese triunfo, fundamentado en una política de unidad de las fuerzas progresistas y partidarias del cambio, diseñada en función de lo real y posible y absteniéndose de las idioteces del sectarismo y lo dogmático.

No es malo insistir sobre un tema y hasta repetirlo, pese canse a algunos, cuando uno observa que la gente está lela y hasta montada en la luna, buscando allá explicaciones que, en apariencia, cuadren con lo que quiere y hasta le ordenan decir. Esto incluye a los viejos ortodoxos y dogmáticos, llenos de buena fe, que insisten en asumir el movimiento y el cambio, con una cartilla en la mano y pretender que éste, en forma y fondo, se comporte como aquella dice. El humano con sus expectativas propias de su tiempo y hasta demandas, no cuentan. Debe ser lo que está estampado en la cartilla.

Se dice, muy comúnmente en Venezuela que, "guerra avisada no mata soldado". Quien se muestre sorprendido por lo acontecido, salvo los rasgos de la impronta de Trump, el 3 de enero, como sus particularidades, está ciego y sordo o se hace el desentendido.

Quien esto escribe vive encerrado en una casa - ahora mismo, estoy siendo atacado por una bacteria y tengo fiebre - la mayor parte del tiempo estoy sólo, no abandonado, pues mis dos hijas me atienden, pero deben luchar para su propia subsistencia y la de mis nietas - pero revisando cuánto y en dónde puedo, en busca de respuestas. Me formé en una escuela que me enseñó a no creer lo que cualquiera diga, pues vivimos en medio de un mundo donde se desarrolla una guerra por el control de todo espacio y, es usual que, los combatientes, usen todo tipo de armas para sobreponerse a su contrario. Aprendí en ella a leer "al revés y al derecho". Una de esas armas es la mentira, como hacer de un buen dirigente, pertinente persona y candidato apropiado para dirigir en la calma y hasta en medio de las peores borrascas, cómplice y promotor de un plan hasta macabro. Como también imponer en la mente colectiva que, alguien bien intencionado, equilibrado y armado de respuestas para acercarnos, unirnos y permitirnos avanzar, es un bandido, ladrón, merecedor de la horca.

Es evidente que, quienes se dicen seguidores de una determinada "escuela", no lo son, pese se hayan pasado la vida diciéndolo y hasta creyéndolo, sin negar haya simplemente contrabandistas, mentirosos de oficio; son como esos "buenos cristianos" que se confiesan y hasta comulgan para seguir pecando. Pero, los primeros, al abordar lo que acontece, apelan a la vieja escuela derrotada, de la ortodoxia y dogmatismo, modelo........

© Aporrea