La gran estafa educativa española
Nadie lo dice, pero todos se benefician
Hay realidades que flotan en el ambiente, que todos perciben pero que nadie nombra por miedo a ser tachado de conspiranoico o de nostálgico. Una de ellas es la degradación intencionada y sistemática de la educación pública en España. No es un desastre accidental, no es fruto de la impericia o de los recortes: es un proyecto deliberado, ejecutado con paciencia durante décadas, y en el que colaboran activamente el Estado, los organismos internacionales, los gobiernos de turno, los sindicatos, los inspectores y buena parte del profesorado.
El punto de partida es político. El Estado español no es soberano en materia educativa. Es una colonia de las potencias dominantes del Imperio Occidental —léase Estados Unidos, la Unión Europea sometida a los intereses germano-estadounidenses, el FMI, el Banco Mundial y la OCDE—. La casta oligárquica que diseñó la partitocracia del 78 no quiere un pueblo formado y crítico. Un pueblo con educación clásica, con capacidad de razonamiento lógico, con manejo de la historia real y de la filosofía, sería un pueblo peligroso para sus intereses. Por eso han externalizado el diseño curricular a organismos internacionales que imponen estándares uniformes, competencias vaporosas y una pedagogía basada en la gestión de emociones, no en el conocimiento.
El relanzamiento industrial de España exige ingenieros, técnicos, humanistas con capacidad de síntesis. Pero eso no interesa a unas élites compradas que prefieren una economía sumisa de bajo valor añadido, turismo barato y mano de obra descalificada. La degradación educativa no es un daño colateral, es el objetivo. Desde la LOGSE se inició un proceso de analfabetismo programado: convertir a los españoles en asnos dóciles que no entienden un texto complejo, que no distinguen una falacia, que no pueden articular un pensamiento propio. Y lo han logrado.
Los nuevos profesores: vendidos por tres o cuatro días libres
El instrumento principal de esta degradación ha sido la complicidad del profesorado. Las nuevas generaciones de docentes, formadas ya en las facultades ideologizadas e infestadas de la pseudociencia de la Pedagogía, se han lanzado a una carrera loca por digitalizar contenidos. En lugar de enseñar gramática, historia o matemáticas, diseñan tareas "gamificadas", crucigramas interactivos, vídeos de TikTok educativo. El examen escrito, la disertación, el problema numérico, todo eso es "arcaico". Ahora se facilita el aprobado con rúbricas absurdas y trabajo en equipo donde uno hacen todo y el resto de los gañanes parasita.
¿Cómo se ha comprado a estos profesores? Con el caramelito de los "días de........
