Esto no lo aguanta nadie
Existe un abismo insalvable entre la realidad que se pretende dibujar desde el poder y la contabilidad cotidiana de la miseria que vive el pueblo trabajador. Pretenden vendernos una “estabilidad democrática” de utilería y una prosperidad de maquetas mientras el estómago de la gente lleva la cuenta del desastre. La premisa oficial es tan cínica como insostenible; nos piden aplaudir una supuesta estabilización institucional mientras la realidad aplasta a los trabajadores con la contundencia de una aplanadora social.
La pregunta que retumba en los portones de las empresas básicas y en cada parada de autobús de Ciudad Guayana es sencilla y devastadora: ¿Dónde están los reales del petróleo, el oro, el hierro y el aluminio que se llevan las transnacionales? ¿En qué bolsillo terminan los dividendos de este extractivismo desenfrenado? Por qué la demanda de un salario digno no encuentra respuesta. Mientras los saqueadores de nuestros recursos ironizan con discursos triunfalistas. Aquí absolutamente nadie está bailando en las........
