menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Del chavismo al desarraigo, del desarraigo al estado 51

12 0
yesterday

Hubo un tiempo en que Venezuela, con todas sus contradicciones y heridas, todavía conservaba una imagen relativamente clara de sí misma. Existe la sensación de pertenecer a algo común, a una historia compartida. El venezolano podía desconfiar de los gobiernos, burlarse de los políticos o criticar duramente al Estado; pero, aún así, permanecía cierta idea de país: una memoria hecha de símbolos, canciones, ciudades, acentos, escuelas, héroes y relatos que nos unían, aunque fuera de manera imperfecta. Venezuela no era solo un territorio dibujado en un mapa. También era una continuidad emocional.

Pero las grandes crisis no solo destruyen economías. También desgarrarán identidades. El chavismo primero y el madurismo después no solo condujeron a una catástrofe material. Poco a poco fueron dejando una fractura mucho más profunda, casi invisible a primera vista: una ruptura cultural, emocional e incluso espiritual. Millones de jóvenes crecieron en medio del colapso institucional, de la propaganda permanente, de la polarización enfermiza, de los salarios pulverizados y del éxodo masivo. Para muchos de ellos, Venezuela dejó de sentirse como una promesa histórica y comenzó a parecerse más a un lugar del cual escapar.

La diáspora venezolana no fue únicamente un fenómeno económico. También fue una ruptura afectiva. Familias partidas en varios países, amigos dispersos por........

© Aporrea