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¿Cineastas o Fotógrafos de la Historia? De la Espiritualidad Militante al Desarrollo Armónico desde las Montañas de Tavush, Armenia

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14.08.2026

Toda realidad humana es un proceso dinámico; jamás un evento aislado. Quienes nos formamos bajo la rigurosidad de la ciencia —en mi caso, como estudiante de Bioquímica en la Universidad Estatal de Járkov Máximo Gorki entre 1979 y 1985— fuimos entrenados para observar las reacciones, los componentes y las estructuras materiales del universo. Sin embargo, cuando la racionalidad científica se divorcia del corazón, la lectura de la realidad queda incompleta. Hoy, exactamente 46 años después de iniciar aquel periplo en la Unión Soviética, me encuentro en Berd, al noreste de Armenia, contemplando las imponentes y verdes montañas de la provincia de Tavush. Este viaje no es una ruptura con el joven científico del pasado, sino el reencuentro definitivo y el cierre de un círculo dialéctico: la madurez de entender que la mente y el corazón deben co-crear las alternativas que un mundo en crisis civilizatoria exige con urgencia.

Este renacer espiritual no nació en los grandes templos del consumo moderno, sino que hunde sus raíces en la tierra fértil de mi infancia en Yaguaraparo, Municipio Cajigal del Estado Sucre, Venezuela. Allí, mis primeros encuentros con la fe cristiana —tanto en su vertiente católica como evangélica— sembraron una semilla fundamental a través de la JUCAPRO (Juventud Católica Progresista). La JUCAPRO, que luego evolucionaría organizativamente hacia la ORGAJUPRO (Organización Juvenil Progresista), me enseñó que la fe no es un refugio pasivo ni un acto de contemplación abstracta. Mi paso como activista del Grupo Junior, bajo el cobijo y la orientación pastoral de Monseñor Mariano Parra León —entonces Obispo de Cumaná y Margarita—, me insertó en una teología viva, comprometida con los procesos organizativos de la juventud de base. Monseñor Parra León nos impulsó a ver la realidad con ojos críticos y a actuar sobre ella, fundando las bases de una Espiritualidad Militante: una fuerza transformadora de la realidad social, política y económica.

Pero la escuela de Yaguaraparo fue, además, profundamente ecuménica, anticipándose a la lógica inclusiva del "además de, y no en vez de". Al calor de las enseñanzas bíblicas del cristiano evangélico José Ricardo Brito, y compartiendo el camino de búsqueda junto a mi primo Eulalio Ramos Martínez, aprendí que la verdad espiritual no está parcelada por dogmas institucionales. José Ricardo nos abría las Escrituras con el celo de quien busca la transformación interior, mientras que el debate fraterno con mi primo Eulalio pulía mi capacidad de comprender la fe como un proceso dialectico de........

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