¿Democracia?
La linea que divide los extremos entre democracia y dictadura son muy frágiles, como la linea hipotética que sirve de frontera entre los pueblos por capricho humano o cosas de semántica. Lo que si sabemos de acuerdo a la publicitación que se hace por todos los medios desde hace 250 años en foros nacionales e internacionales, es que la democracia se hunde en la voluntad popular que se concita para elegir a su director, quien una vez elegido regenta su pueblo al tenor de las normas vigentes, por lo menos en donde cayeron las coronas, así como lo prescribió Montesquieu en El Espíritu de las Leyes; contrario sensu, la dictadura se soporta sobre la voluntad unigénita de quien ha tomado el poder sin contar con la anuencia del pueblo, en una palabra: ahí se cristaliza la anaciclosis que previó Polibio.
Estados Unidos se ha ufanado de ser la cuna de la democracia y la libertad, hasta hay un muñeco que así la representa a la entrada del Pto. en N. York. La historia en letra pequeña cuenta otra cosa. Un ejemplo: el presidente Jefferson, 1709-1807, negrero redomado y adicto a las niñas esclavas a quienes ultrajaba sexualmente y botada como ropa vieja, siempre fue admirado por su sociedad habido su desprecio hacía las negritudes, otra cosa es le imagen que han vendido al mundo los aúlicos de los hegemones. La democracia en sentido lato es una ilusión, brilla por su ausencia. Y para muestra un botón:
El Sr. Trump, expresidente sentenciado por el juez, Juan Merchán, en el caso incoado por Storny Daniels, anuncio la sentencia al ser encontrado culpable de 34 crímenes, sentencia que no conlleva pena alguna por voluntad del juez deja en evidencia que ‘la justicia es para los de ruana’, como decía Murillo Toro. Así las cosas, y no bien sentado en La Oficina Oval el hegemón, decretó aranceles (impuestos) a diestra y siniestra. Olvidó que hay un faro que se llama constitución. Esa brújula apunta hasta dónde se puede mover el Estado, entre otras cosas que la ley la emite el Congreso, Que las sentencias de la Corte son inapelables y de obligatorio cumplimiento; que los impuestos, la declaración de guerra e invasiones, las autoriza expresamente el congreso; que los tratados deben ser honrados por estar en ellos subsumida la majestad de la nación, que como miembro de la ONU debe pedir autorozación para decretar guerras ainque sea un cadáver insepulto y solo los jueces pueden decretar penas e imponer condenas. El Sr. Trump, investido en su calidad de presidente, creyó o fué inluenciado por torpes asesores como el mulato Trump, que él era la imagen viva de Luis XIV o Enrique VIII, o que había sido honrado con la corona de los reyes Vikingos. Se equivocó. Sin duda. Procedió a imponer impuestos draconianos. La linea que divide la democracia con la dictadura es frágil Deshonró al Estado (lo que para él no es importante) al desconocer tratados internacioales como el T-MEC, firmado por , firmado por él, Canadá y México. El 7 de septiembre de 1977 fueron firmados los Tratados Torrijos-Carter, por medio del cual se entregó a perpetuidad el canal a Panamá; invadió a Venezuela, se robó el petróleo y secuestró a su presidente legítimo; cambió el nombre geográfico al Golfo de México sin consultarlo con la ONU o la UGI: pretende apropiarse de Canadá y Groenlandia; amenaza con invadir a México, Colombia, Cuba, Canadá y Nicaragua; desató con Israel, nuevamente, la inavasión a la República Islamica de Irán, asesinando de paso a su presidente, bombardeando de entrada y para producir terror una escuela de primeria asesinando 165 niñas (Natanyahu se frotaba las manos); bombardeó el Sudán so pretexto de defender unos cristianos; asesinó en el Caribe decenas de pescadores sindicándolos de narcotrafico, en USA la ley no se condena sino hasta después de haber sido oído y vencido en juicio.
Todo lo anterior es apenas un abrebocas de la imperial manera de gobernar en democracia del Sr. Trump, con la guerra distrajo a la opinión para ocultar el expediente que se le adelanta por el asunto del pederasta Epstein; además una denuncia por violación a una menor de 13 años que hoy, ya mujer adulta, seudónimo de Katie Jhonson, se atrevió a presentar ante la autoridad respectiva, misma que acompañan 15 mujeres más; E. Jean Carroll, escritora, denunció y ganó su pleito por violación y ultraje sexual contra Trump, etc. La conducta de Trump no está en duda ni es objeto de esta nota. Lo que se impone ahora es preguntar si USA está bajo un regimen democrático o una dictadura igual a las que armó USA, como las de Alfredo Estroessner, Jorge Rafael Videla o los Somoza, etc. A qué juega el Congreso y la Corte. Porque lo que se ha hecho en el año de gobierno de Trump es pavimentar el camino a la Tercera Guerra Mundial, de la que, como cualquiera puede entender, no saldrá bien librado nadie en ninguna parte de la tierra.
