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Una Junta Patriótica para abrir paso a la Sexta República

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28.09.2026

Venezuela atraviesa una crisis estructural. Ha sido despojada de su soberanía e independencia. La revolución bolivariana fue derrotada desde adentro por una corriente contrarrevolucionaria antipopular, el madurato-rodrigato. Venezuela hoy está  sometida y obligada a suministrarle riqueza y materia prima al imperialismo norteamericano.

La crisis  ya no puede explicarse únicamente como un problema de gobierno, de oposición o de coyuntura electoral. Es una crisis de Estado, de representación política, de modelo económico y de legitimidad social. Las instituciones, como los partidos en general, que deberían ordenar la vida nacional han perdido, ante amplios sectores de la población, la capacidad de expresar una voluntad colectiva y de ofrecer una salida creíble a la pobreza, la desigualdad, la migración forzada, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de soberanía material.

En ese escenario, la discusión sobre una Junta Patriótica de Salvación no debería entenderse como una nostalgia de fórmulas del pasado ni como un atajo autoritario. Debe asumirse como una hipótesis política para una transición nacional: un instrumento excepcional, plural y popular que permita reconstruir la República desde abajo y conducir al país hacia una Sexta República. Aquí la salvación adquiere el carácter de programa de transformaciones revolucionarias sociales necesarias de los productores libremente asociados para superar la estructura histórica del sufrimiento generada por la opresión capitalista.

La diferencia decisiva está en quién dirige esa transición. Si vuelve a ser conducida por las élites económicas, las burocracias partidistas, los sectores financieros o los operadores de intereses externos, Venezuela solo cambiará de administradores sin cambiar las relaciones de poder que produjeron la catástrofe. La transición debe ser dirigida por las clases trabajadoras: obreros, empleados públicos, campesinos, comuneros, trabajadores informales, jubilados, mujeres trabajadoras, estudiantes, profesionales precarizados, pequeños productores y comunidades organizadas.

Una crisis que exige una salida nacional

La Venezuela contemporánea ha visto agotarse sucesivas promesas de refundación. La Cuarta República dejó una estructura política excluyente, dependiente de la renta petrolera y profundamente desigual. La Quinta República surgió como una respuesta histórica a ese agotamiento: amplió derechos, reivindicó la soberanía nacional y abrió espacios de participación popular que antes parecían imposibles.

Sin embargo, el proyecto de transformación terminó atrapado entre contradicciones que no logró resolver: burocratización, corrupción, concentración del poder, debilidad productiva, dependencia petrolera, deterioro institucional y creciente distancia entre el discurso revolucionario y la vida cotidiana de quienes trabajan, no logró superar el estado burgués. A ello se sumaron las sanciones, el bloqueo financiero y la presión internacional, que agravaron las condiciones de la población, aunque no explican por sí solos el........

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