Las élites siguen siendo intocables
Dice la doctrina del momento, a través de los medios de difusión, transmitiendo las consignas de los mandantes ocasionales —sumisos voceros de los agazapados o primera elite—, que los de a pie son todos iguales, en cuanto a los agrupados, hay que colocarlos en un escalón superior, pero las elites de segunda —mientras lo sean— son intocables, y cuando se las toca hay que hacerlo con suma delicadeza, porque están casi en lo alto de la escalera. A poco que se escarbe en los discursos solemnes, resulta que en este tema se ha cambiado poca cosa, pese al avance del llamado progreso político. Continúa vigente, siempre dejando en su lugar eso de la igualdad, el sistema de una minoría dominante sobre una masa servicial. Con lo que los privilegios ancestrales que se han tomado las elites visibles de cada época continúan casi intactos, aunque hoy un poco devaluados, porque puede integrarse en la elite cualquiera, siguiendo el modelo de vivencia propio de la sociedad de........
