Qué hay de nuevo en el Universo
"Es más evidente para millones de personas y entre ellos científicos —como Einstein y Hawking— que el Universo es un ser vivo y consciente."
Por María Mercedes y Vladimir Gessen
Al principio…Pensamos que cuando el Universo comenzó si es que ese verbo aún tiene sentido no aparecieron primero las galaxias ni los planetas, sino algo más elemental y decisivo: la luz.
Los fotones irrumpieron como la primera manifestación de energía, después, las partículas fundamentales se organizaron, los átomos se constituyeron, y con el tiempo todo lo que existe encontró su lugar provisional en el espacio, y en el tiempo.
La ciencia describe ese proceso con admirable precisión.
Pero la descripción, por rigurosa que sea, deja abierta una pregunta más honda, inevitable y antigua: ¿puede algo tan ordenado, tan fértil y tan comprensible surgir sin haber sido, de algún modo imaginado? No hablamos aquí de un pensamiento humano, ni de una voluntad antropomórfica. Hablamos de conciencia en su sentido más amplio, como la capacidad de imaginar, contener y dar lugar.
Porque crear no es solo producir materia, es concebir una posibilidad, y abrir un horizonte donde algo pueda llegar a ser.
Desde esta perspectiva, resulta legítimo preguntarse si en el origen no hubo simplemente energía y leyes, sino una Conciencia originaria, capaz de albergar en sí misma todas las formas futuras.
Y si esa Conciencia estuvo en el inicio, entonces no quedó fuera del proceso.
Al desplegarse el Universo, se desplegó también en cada una de sus partes.
No como un objeto localizado, sino como una presencia inmanente, una inteligencia distribuida, una profundidad compartida.
El Cosmos se llenó de formas, de campos, de estructuras… y también de conciencias, que no habitan la materia como un objeto habita un recipiente, sino que la atraviesan y la trascienden.
La experiencia humana ofrece aquí una clave reveladora. Nuestra conciencia no reside en un órgano específico, ni en un átomo determinado.
Los átomos de nuestro cuerpo cambian continuamente, la materia se renueva, se transforma, se reemplaza. Y, sin embargo, la experiencia de ser el "yo que percibe", el "yo que recuerda", el "yo que ama permanece. Esto sugiere que la conciencia no pertenece a las partes, sino a un nivel más profundo que las sostiene.
Desde esta mirada, cuando la materia que nos conforma se disuelve y vuelve al ciclo universal, la conciencia no se extingue con........
