Isaac Newton, ¿quién fue?
La publicación más influyente de Newton, "Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica", estableció los principios fundamentales del movimiento y la gravedad, presentando sus tres leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal.
Sus teorías revolucionaron la comprensión científica del universo y sentaron las bases de la física moderna, desafiando las arraigadas concepciones aristotélicas.
A lo largo de su vida, Newton mantuvo una actitud reservada, prefiriendo el estudio en solitario a la interacción social; sin embargo, alcanzó un reconocimiento considerable, incluyendo el título de caballero y puestos de liderazgo en la Royal Society.
Incluso en sus últimos años, se dedicó a estudios religiosos, lo que reflejaba una profunda curiosidad por la naturaleza de la verdad.
El legado de Newton perdura como figura clave en la Revolución Científica y el desarrollo de una cosmovisión mecanicista en la ciencia.
· Nacimiento: 25 de diciembre de 1642 (nuevo estilo, 4 de enero de 1643)
· Lugar de nacimiento: Woolsthorpe Manor, cerca de Colsterworth, Lincolnshire, Inglaterra
· Murió: 31 de marzo de 1727
· Lugar de muerte: Londres, Inglaterra
La teoría de la gravitación y las leyes de la mecánica de Newton describieron, por primera vez, un mundo natural regido por leyes físicas inmutables.
Además de crear un marco conceptual que sirvió de base a la práctica científica hasta el siglo XX, la comprensión de Newton del mundo en términos de leyes naturales influyó profundamente en la historia de las ideas y la práctica filosófica en la era moderna .
Primeros años de vida
Sir Isaac Newton nació el día de Navidad de 1642, hijo de un granjero y su esposa, en Woolsthorpe Manor, al sur de Grantham, Lincolnshire.
Su padre falleció poco antes del nacimiento de Newton, y cuando su madre se volvió a casar tres años después y se mudó a vivir con su nuevo esposo, Newton permaneció en Woolsthorpe para ser criado por sus abuelos.
Newton asistió a la escuela primaria en Grantham y demostró aptitudes científicas desde muy joven, cuando comenzó a construir juguetes y maquetas mecánicas. Salvo un breve período en el que su madre intentó convencerlo de seguir los pasos de su padre y convertirse en agricultor, su educación continuó (se dice que Newton prefería leer libros a cuidar ovejas, con resultados desastrosos).
Fue aceptado como estudiante en el Trinity College de Cambridge en 1661.
Aunque su madre le proporcionaba una pequeña asignación, Newton tuvo que trabajar de camarero en la universidad para financiar sus estudios. Incluso en aquella época, sus compañeros comentaban que era silencioso y retraído, y de hecho, Newton, durante toda su vida, fue una especie de recluso, rehuyendo la sociedad.
Nunca se casó, y algunos historiadores creen que Newton tenía inclinaciones homosexuales.
Sea cual sea la veracidad de esta especulación, lo cierto es que prefería el trabajo, el estudio, la experimentación y la observación a la actividad social, a veces en detrimento de su propia salud.
Tras retirarse brevemente a Grantham mientras Cambridge se veía amenazada por la peste, Newton regresó a la universidad como catedrático en 1667, con una sólida reputación de brillantez matemática.
El trabajo de la vida
No tardó mucho en demostrar que su fama de genio era bien merecida. Poco después de graduarse, desarrolló el cálculo diferencial , un método matemático para calcular tasas de cambio (como la aceleración) que durante mucho tiempo había eludido a otros académicos. Como resultado, en 1669 se le ofreció la Cátedra Lucasiana de Matemáticas en Cambridge, puesto que ocupó hasta 17016
El 20 de marzo de 1727 del calendario juliano, 31 de marzo en el calendario gregoriano, entonces en vigor en Inglaterra, murió sir Isaac Newton, quien días más tarde fue enterrado en la abadía de Westminster en un funeral donde se dio cita prácticamente toda la intelectualidad de Gran Bretaña y buena parte de su aristocracia.
Se rendía homenaje a un hombre de ciencia, a un matemático, a un filósofo natural y al primer científico nombrado caballero por la reina en la historia de aquel país.
A su muerte ocupaba la presidencia de la Royal Society, era miembro de la Comisión de Longitud y su influencia fluía por todos los canales de la cultura británica.
A un asistente al funeral procedente de Francia y de sobrenombre Voltaire le sorprendió que la sociedad británica honrara la figura de un sabio.
Isaac Newton murió octogenario y con la fama de poseer una mente con una capacidad extraordinaria para dominar las ciencias más difíciles:
las matemáticas y el cálculo, la mecánica de los cuerpos celestes y el comportamiento de la luz.
De hecho, sus contemporáneos lo admiraron tanto que no pudieron contener sus exageraciones.
En el mausoleo de Newton situado en la abadía de Westminster se asegura que estaba dotado de «una fuerza mental casi divina», pero todavía más rotundo era el epitafio que propuso el poeta Alexander Pope:
«La Naturaleza y sus leyes permanecían ocultas en la noche; Dios dijo: "Hágase Newton" y todo fue luz".
Su influencia posterior aumentó su fama gigantesca hasta convertirlo en el modelo de científico por excelencia.
El hombre que murió siendo considerado el sabio universal nació en 1643 en el seno de una familia puritana inglesa.
Su infancia no fue feliz: su padre murió antes de su nacimiento, y a los tres años su madre lo dejó con su abuela para casarse con un clérigo anglicano, aunque cuando el niño contaba once años, su madre enviudó de nuevo y volvió con él.
No es extraño que el joven Isaac se criara como un niño tímido e introvertido.
A los doce años fue a una escuela local, donde al parecer prefería jugar con las niñas, para las que fabricaba ingenios a modo de juguetes, un anticipo de la destreza que mostraría más tarde para construir artilugios tan complejos como un telescopio de refracción.
Al mismo tiempo, el niño tímido era capaz de pelearse con un chico mayor del colegio, «agarrarlo por las orejas y estamparle su cara contra un lado de la iglesia».
Sin duda, fue en esos años cuando se forjó el carácter reservado, en cierta medida paranoico, hipersensible y vengativo que Newton mostraría toda su vida.
A los 19 años, Newton llegó a la Universidad de Cambridge e ingresó en el Trinity College, la principal residencia para estudiantes y profesores.
A lo largo de sus años de estudiante en esa universidad adquirió una enorme competencia en el dominio de las matemáticas de su época, que le llevaría más tarde a realizar una contribución tan fundamental como el desarrollo del cálculo infinitesimal, en paralelo al filósofo alemán Gottfried Leibniz, con quien mantendría una sonada polémica.
Newton se formó bajo la tutela de Isaac Barrow, a quien, una vez completados sus estudios, sucedería en la cátedra de matemáticas, que ejerció desde 1669 hasta 1696.
La cátedra lucasiana, como se la conoce en referencia a su fundador, Henry Lucas, siempre ha estado ocupada por científicos influyentes y poderosos, incluido, en tiempos recientes, el físico Stephen Hawking.
Newton se formó en los años en que triunfaba en toda Europa la revolución científica, ligada a autores como Kepler, Galileo, Descartes, Borelli, Hobbes, Gassendi, Hooke y Boyle, cuyas obras estudió con atención.
Newton comenzó siendo un seguidor de Descartes, como lo era todo aquel que estuviera interesado en la renovación de la filosofía natural y mecánica lo era.
En particular, el poder de la matemática de Descartes fascinó a los científicos de esa misma generación; también a Newton.
Pero, a diferencia de otros, Newton tuvo un pensamiento propio y no se dejó arrastrar ni siquiera por una filosofía tan atractiva como la de Descartes, y así, ya en la década de 1660, criticó en sus escritos la concepción cartesiana del movimiento y desarrolló una teoría alternativa sobre la naturaleza de la luz y los colores.
En 1672 Newton ingresó en la Royal Society, una institución fundada en Londres en 1660 que reunía a los principales científicos ingleses, y ese mismo año presentó ante sus miembros una memoria titulada Nueva teoría de la luz y los colores, en la que explicaba la relación entre la luz blanca solar y los colores del arcoíris.
Estudiosos anteriores, como Descartes y Huygens, creían que la luz propiamente dicha era la luz blanca, la cual estaba formada por partículas que se difundían en ondas.
Los colores, por su parte, se consideraban propiedades de las superficies del material sobre el que incidía la luz.
Sin embargo, Newton, a través de una serie de experimentos realizados con prismas, llegó a la conclusión de que los colores eran propiedades de la misma luz, y que la luz blanca no era sino la combinación de rayos de luz de diversos colores.
La luz no era, pues, el resultado de la vibración de ningún éter material, sino una sustancia con propiedades.
NO SE DEBE SER DÉBIL,SI SE QUIERE SER LIBRE
