El cambio climático acelera el deshielo de los glaciares
peligra la reserva de agua dulce e intensifica el aumento del nivel del mar
Los científicos alertan que los glaciares llevan más de medio siglo retrocediendo y en los últimos años su derretimiento se ha precipitado.
En 2023 se registró la mayor pérdida de masa glaciar en medio siglo, pero es que desde 1961 se han perdido más de 9,6 billones de toneladas de hielo glacial en el mundo.
Las causas son las emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el aumento de temperaturas, y el progresivo calentamiento de los océanos, que incide en los glaciares marinos de las zonas polares.
Este fenómeno puede convertirse en un problema de primer orden en el futuro, ya que amenaza la seguridad hídrica de millones de personas, además de incrementar el riesgo de desastres naturales como inundaciones repentinas y avalanchas de hielo.
Los expertos calculan que el Ártico podría quedar sin hielo durante los veranos a partir del año 2040, y que en el año 2100 más de un tercio de los glaciares podría haber desaparecido.
Entre los años 2000 y 2011 los glaciares perdieron un promedio de 231.000 millones de toneladas anuales, pero en el periodo que va desde 2012 a 2023 esa media se incrementó hasta los 314.000 millones de toneladas por año, según un de Monitoreo de Glaciares
En total los glaciares de todo el mundo han perdido aproximadamente 6.542 mil millones de toneladas de hielo entre los años 2000 y 2023.
Además, ya hay dos países, Venezuela y Eslovenia, que han perdido completamente sus glaciares, por efectos del calentamiento global.
Los glaciares son grandes masas de hielo en movimiento originados cuando la nieve acumulada en lugares fríos se compacta y recristaliza.
Hay dos tipos, los glaciares de montaña y los glaciares polares, y pueden encontrarse tanto en climas polares como templados e incluso tropicales.
Se estima que cubren el 10% de la superficie terrestre y acumulan casi el 70% del agua dulce del planeta.
Su importancia para el equilibrio ecológico es muy grande, y por ello la ONU ha declarado 2025 como Año Internacional de las Naciones Unidas para la Preservación de los Glaciares, y ha establecido el 21 de marzo como Día Mundial de los Glaciares.
Cada vez aumenta más el deshielo de los glaciares
El estudio de WGMS afirma que en la última década los glaciares se han derretido un 36% más rápido, y que entre 2021 y 2022 se ha producido una pérdida masiva de glaciares de montaña, superando en un 20% la década anterior.
Esto ha llevado a que más de 200.000 glaciares en todo el mundo hayan sufrido pérdidas casi irreversibles de su masa, y los científicos alertan de que al menos la mitad de estos glaciares podrían desaparecer para el año 2100.
El incremento súbito de la pérdida de hielo en los glaciares, 314.000 millones de toneladas anuales entre 2012 y 2023, es debido a la intensificación de los efectos del cambio climático, que acarrea temperaturas globales cada vez más altas, y está provocando que las toneladas de hielo que se pierden cada año en los glaciares equivalgan más o menos a la cantidad de agua utilizada anualmente por toda la población mundial.
El año 2023 marca el récord de pérdida de masa glaciar, con 600 giga toneladas.
También la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha analizado este fenómeno, y sus conclusiones coinciden.
Aunque los glaciares de Suiza y los Alpes europeos son los más afectados, ya que desde el 2000 han perdido el 39% de su masa, se trata de un fenómeno global.
De hecho, aunque durante años se pensaba que los glaciares asiáticos no sufrían de manera acusada esta evolución, los últimos datos de las masas de hielo de China y el Himalaya confirman que también en el continente asiático el deshielo de los glaciares se ha acelerado.
La situación en los polos es incluso más preocupante, ya que las temperaturas de la superficie en el Ártico han aumentado hasta cuatro veces más que el promedio mundial en los últimos cuarenta años.
Por ello, la capa de hielo de Groenlandia desaparece a un ritmo acelerado, y ocurre lo mismo con la Antártida.
Además, los glaciares que se encuentran sobre la superficie del mar se están reduciendo más del 10% cada 10 años, lo que, lastra su efecto de enfriamiento de los polos, afectando a los patrones de las corrientes oceánicas.
De hecho, se calcula que el 95% del hielo más antiguo y grueso del Ártico ya ha desaparecido.
Consecuencias de la pérdida de masa glaciar
Si bien las causas de este fenómeno son bien conocidas, no lo son tanto los efectos negativos que puede acarrear.
El calentamiento global provocado por las emisiones y el aumento de la temperatura del mar son las claves que explican el deshielo de los glaciares.
El hecho de que los océanos absorben el 90% del calor terrestre colabora con la mitigación de la temperatura atmosférica, pero a su vez impulsa el deshielo de los glaciares marinos.
Las consecuencias del derretimiento de estas masas de hielo van desde el aumento del nivel del mar, hasta la reducción de la reserva de agua dulce, pasando por las alteraciones climáticas y la pérdida de biodiversidad.
Se calcula que la pérdida de masa de hielo glaciar actual representa una contribución de entre el 25 al 30% del aumento del nivel del mar, y en lo que llevamos de siglo el derretimiento de los glaciares de montaña provocó un aumento del nivel global del mar de 18 milímetros, con una tasa de cambio anual promedio de 0,75 mm por año.
No se trata de una cifre despreciable, ya que el Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares estima que cada milímetro de aumento en el nivel del mar incide en que más de 300.000 personas se vean expuestas a inundaciones cada año.
De hecho, un informe científico afirma que la subida del nivel del mar puede poner en riesgo a más de 300 millones de personas en 2050.
Otro de los efectos preocupantes es la pérdida de agua dulce, ya que en nuestro planeta el 97,5% del agua es salada y tan solo el 2,5% es agua dulce, de la cual el 70% se almacena en los glaciares.
Se calcula que aproximadamente 2.000 millones de personas dependen del agua de origen glaciar en todo el mundo, sobre todo en Asia Central y las zonas meridionales de los Andes, donde muchas comunidades cuentan con estos recursos para el suministro de agua, especialmente durante las estaciones secas y cálidas.
Además, la reducción de estas masas de hielo también afecta al volumen de agua de riego y el destinado para la generación de energía hidroeléctrica.
Por otro lado, el deshielo de los glaciares intensifica los eventos climáticos extremos, ya que incide en la ralentización de las corrientes oceánicas y en los patrones del clima mundial.
Además, puede provocar inundaciones repentinas, sequías prolongadas, deslizamientos de tierra o avalanchas.
En concreto, ya se han registrado desastres naturales en regiones de alta montaña, que han afectado a la seguridad de la población y han alterado el equilibrio ecológico de las zonas afectadas.
Por ello, la OMM ha solicitado que se aumente la inversión en sistemas de vigilancia y previsión glaciar.
Por último, la disminución de los glaciares acarrea la alteración de los ecosistemas y la pérdida de hábitats naturales, que afecta a numerosas especies animales.
Además, el deshielo incide sobre los ciclos hidrológicos en múltiples regiones del planeta, ya que el agua que generan en su derretimiento incrementa el flujo de agua en ríos y lagos, o inunda zonas secas.
Otra consecuencia impredecible es la posibilidad de que con el deshielo de aguas con una antigüedad muy alta se pudieran liberar decenas de miles de toneladas de bacterias desconocidas.
En los Pirineos aún sobreviven 15 glaciares, pero su estado es preocupante y los expertos piensan que desaparecerán en los próximos años.
El Instituto Pirenaico de Ecología llevó a cabo un estudio que afirma que desde 1984 la pérdida de hielo ha sido superior al 80%, con una aceleración significativa en los últimos años.
Al día de hoy en la cordillera tan solo subsisten 143,2 hectáreas de hielo frente a las más de 800 hectáreas que existían hace cuarenta años.
De hecho, la superficie total de los glaciares del Pirineo se ha reducido en un 23% entre los años 2011 y 2020, y su espesor en 6,3 metros.e hielo y agua glaciares, acelerado por
Los glaciares y las grandes capas de hielo almacenan alrededor del 70 por ciento de las reservas mundiales de agua dulce.
Según los investigadores, dos mil millones de personas en todo el mundo dependen del deshielo de los glaciares para satisfacer sus necesidades diarias de agua.
Pero, a medida que el mundo se calienta, el hielo se va derritiendo cada vez más.
Y esto tiene consecuencias.
Algunas regiones disponen de muy poca agua, mientras otras tienen que lidiar con un exceso de ella.
Los habitantes de la pequeña ciudad de Huaraz, en el oeste de Perú, por ejemplo, obtienen casi el 20 por ciento de su suministro anual de agua del deshielo.roblema es que los glaciares andinos
Esto conlleva un mayor riesgo de inundaciones.
En una batalla legal que duró décadas, un residente de Huaraz,Sa, demandó a la empresa energética alemana RWE por el peligro potencial que representa para su hogar un lago de montaña que se está llenando rápidamente con agua de deshielo. Sin embargo, el Tribunal Superior Regional (OHG) de Hamm, en el oeste de Alemania,
Cuando las nieves de las cumbres se derriten, se forman enormes lagos glaciares, no sólo en Perú.
Si se llenan demasiado, se pueden producir inundaciones y riadas que arrasan puentes y edificios, resultando mortales y destruyendo tierras de cultivo.
Como en Pakistán, donde en octubre de 2023 se desbordó un lago glacial.
Ese mismo mes de personas en todo el mundo corren el riesgo de sufrir inundaciones re. A medida que los glaciares se reducen, finalmente alcanzan un umbral, un punto crítico conocido como "pico hídrico" ('peak water', en inglés), en el que la escorrentía de agua disminuye. Es decir, fluye menos agua de deshielo río abajo, lo que puede tener importantes consecuencias.
La reducción del agua disponible ha obligado a los agricultores locales de los Andes, que tradicionalmente cultivaban maíz y trigo, a modificar sus cultivos y sus prácticas de gestión del agua.
Algunas comunidades han optado por cultivar una variedad de papa amarga más resistente a la sequía.
La inestabilidad del suministro de agua también frena la generación de electricidad. En Chile, el 27 por ciento de la electricidad se genera mediante centrales hidroeléctricas, que dependen en gran medida del agua de deshielo.
En 2021, la central eléctrica de Alto Maipo tuvo que desconectarse por la disminución del caudal.
Cada año, decenas de miles de peregrinos se reúnen en uno de los glaciares más sagrados de Perú, Colquepunco, para un festival religioso.
El glaciar Presena en Italia, un destino popular para esquiadores, ha perdido un tercio de su volumen desde 1990. Los científicos estiman que muchas estaciones de esquí en todo el mundo dejarán de ser rentables en el futuro.
En la región paquistaní de Ladakh, los investigadores están experimentando con la creación de glaciares artificiales que puedan mitigar la escasez de agua en verano para abordar este desafío.
Sin embargo, estas estrategias sólo funcionan hasta cierto punto
. Los científicos creen que la mejor manera de abordar el retroceso de los glaciares es frenar el aumento de la temperatura en la Tierra
