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Trump, el Director de Orquesta Visible en Venezuela: ¿Democracia o Protectorado Energético?

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27.03.2026

​En el complejo tablero político venezolano post-03 de enero, una percepción comienza a cristalizarse en la conciencia colectiva con una fuerza difícil de ignorar. Más allá de las siglas, de las consignas encendidas y de las aparentes irreconciliables diferencias, surge una interrogante perturbadora: ¿quién mueve realmente los hilos? Al analizar con frialdad los movimientos de las principales facciones políticas —desde el ala de María Corina Machado hasta los sectores representados por Delcy Rodríguez o incluso la opción de Márquez—, el rastro conduce invariablemente a un mismo director de orquesta: Washington.

​La estrategia de la "Falsa Polarización"

​Estamos siendo testigos de una operación clásica de inteligencia estratégica y control geopolítico. No es un fenómeno nuevo, pero sí ejecutado con una precisión quirúrgica en nuestro suelo. La CIA y el Departamento de Estado poseen una vasta experiencia jugando en todos los tableros de manera simultánea. Es la técnica de apoyar a troyanos y a griegos, a chiitas y a sunitas, o en nuestro caso, a oficialistas y opositores "normalizados".

​El objetivo es perverso pero eficiente: mantener el control de todas las partes enfrentadas. El actor externo decide cuándo sentarlos a todos en la misma mesa de negociación y cuándo empujarlos a un conflicto estéril. Todo depende de lo que dicte la agenda energética del Norte. El ruido político en Caracas es, a menudo, la cortina de humo necesaria para que el flujo de recursos hacia el exterior no se detenga.

​El juego de las licencias y la coacción

​¿Dónde nos ubicamos nosotros en medio de este escenario? Esa es la pregunta que cada ciudadano debe hacerse. Podemos elegir ser "normalizadores" de un bando o del otro, o podemos tener la valentía de aceptar la cruda realidad: que todos, bajo la sombra de las licencias de la OFAC y la coacción económica, están participando en el mismo juego de entrega.

​La soberanía no puede ser una pieza de cambio en una transacción comercial a puerta cerrada. Mientras el país se distrae con la narrativa del enfrentamiento, se firman contratos petroleros y de minería de larga data sin el debido control previo de la Asamblea Nacional, violentando flagrantemente el Artículo 150 de nuestra Constitución.

​La disidencia nacionalista como única alternativa

​El nacionalismo auténtico parece ser el invitado incómodo en esta mesa de negociaciones a oscuras. Como decimos popularmente: ¡Sape gato! No podemos aceptar la "normalización" de un protectorado energético disfrazado de proceso democrático. La verdadera disidencia hoy no es la que grita más fuerte en una tarima, llamando asesino al otro, sino la que se resiste a la humillación de ver su futuro rematado en despachos extranjeros.

​Administrar una crisis bajo el chantaje de un secuestrador no justifica el abandono de los principios. La transparencia en la gestión pública es la única defensa que nos queda antes de que el neocolonialismo actual evolucione hacia una forma de esclavitud económica definitiva.

​Venezuela no es la hacienda privada de un grupo transitorio en el poder ni el patio de recreo de los intereses de Trump o cualquier otro actor externo. Es hora de encender las luces y exigir cuentas claras.

​¡Soberanía es luz: Cuentas claras frente al país y el subsuelo!

Correo: agiussepe@gmail.com


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