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Si yo fuera su profesor, le pondría 00 y me queda debiendo

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01.10.2026

Hay textos que tienen tantos errores que uno no sabe por dónde empezar. Uno que leí en X es, sin duda alguna, uno de ellos. Rubricado por alguien que firma como @mariaelisasmith (a quien no conozco ni me suena para nada en la pléyade de los muy doctos sociólogos venezolanos), escrito desde esa víscera desinformada que a veces le da por disfrazarse de análisis sociológico, el texto chorrea un determinismo ramplón que pretende amputar la venezolanidad, confundiendo el matiz con la fractura, el calor de la provincia con el veneno del odio, y la aparente dispersión de nuestra geografía con la inexistencia de una patria.

Decretar la muerte del gentilicio porque esta tierra no escupe un único tipo de rostro es cometer un atentado de ignorancia suprema. ¿Desde cuándo la condición para fraguar una nación ha sido la monotonía del laboratorio o la gélida homogeneidad del mármol? Si así fuera, las grandes catedrales humanas —desde el mosaico abigarrado de Brasil hasta la babel suiza o la inmensidad estadounidense— no serían más que meras ficciones jurídicas a punto de desmoronarse. Benedict Anderson lo pinceló con lucidez incontestable: las naciones son comunidades imaginadas, arquitecturas del afecto. No se sostienen porque los hombres se parezcan en el espejo o lleven la........

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