Incomprensión, por favor
Hay dos formas de hacer algo: bien y otra vez.
Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. Antonio Machado
Hablando se entiende la gente, según un dicho que parece ser cada vez menos sabio y menos popular. De acuerdo con María Popova, “El lenguaje es el cáliz que nos llevamos a los labios para saborear nuestra propia experiencia — una nave que constriñe lo que contiene dándole su propia forma. Mientras más compleja nuestra experiencia, más turbias las emociones que la constituyen, más se desborda lo que el lenguaje puede contener”.(https://www.themarginalian.org/2026/08/24/book-of-human-emotions/)
Sin intentar descubrir el agua tibia, creo que el lenguaje es básicamente acuerdo, convención. Quienes idean términos para nombrar algo tratan de resolver una necesidad de entendimiento. Luego el uso va puliendo los bordes y se va logrando una aceptación más o menos general del significado. Hay conceptos más fáciles de compartir. Los de objetos concretos, por ejemplo: una silla, una mesa. Pero los casos ambiguos son sujetos de controversias. Para intentar resolverlas se plantean criterios que enmarcan las categorías. En la ciencia, donde la precisión es fundamental, los términos se definen detalladamente y haciendo alusión a parámetros estrictos. Así se hace porque es vital que lo que se comunica pueda entenderse con claridad. Pero a veces, en otras áreas, se busca justo lo contrario: ser impreciso, confuso, lo cual permite ganar tiempo o desalentar a la contraparte.
El tema viene al caso a raíz de la mesa de diálogo que supuestamente se propone sacar al país del socavón en que se encuentra. En Venezuela tenemos una amplia y muy compleja experiencia con ese mecanismo. Y si bien podemos coincidir en qué es una mesa, la parte del “acuerdo”, al menos para mí, nunca ha quedado clara. En numerosas oportunidades, en distintos escenarios y hasta con la presencia de bienintencionados observadores (¡que pena con esos señores!) los delegados del gobierno se han reunido con representantes de variadas versiones de la oposición. Que yo recuerde, en ninguna de esas ocasiones se ha conseguido más que darle margen al gobierno para reacomodar una estrategia que le permitiera seguir controlando el poder. Jorge Rodríguez ha participado destacadamente, si no en todos, al menos en la mayoría de esos encuentros.
La mesa de diálogo actual tiene un aspecto especialmente interesante: enfrenta a un grupo que Trump alaba todas las semanas con otro que él mismo comisionó para que viniera a ponerse de acuerdo con sus tutelados. No es su primer intento de colusión. Recientemente los tribunales de Estados Unidos se pronunciaron bastante........
