Las estadísticas del silencio: DESAPARECIDOS…LOS DESAPARECIDOS
Hay una madre que, desde hace veintiún días, despierta cada mañana con el mismo ritual. Toma su teléfono, revisa las listas publicadas durante la madrugada, vuelve a escribir el nombre de su hijo en otra plataforma de búsqueda, responde llamadas de desconocidos que aseguran haberlo visto y, antes de que termine el día, regresa al lugar donde alguna vez estuvo el edificio que hoy es apenas una montaña de concreto. Ella todavía no sabe si debe seguir esperándolo o empezar a llorarlo.
Como ella, miles de familias venezolanas viven suspendidas entre la esperanza y el duelo. No tienen un certificado de defunción, pero tampoco tienen una respuesta. Tienen un nombre, un rostro, una fotografía y una ausencia que nadie ha podido explicar. En cualquier parte del mundo esas personas reciben un nombre preciso: desaparecidos.
Sin embargo, en Venezuela parece haber ocurrido algo todavía más grave. Los desaparecidos también han desaparecido de las estadísticas oficiales.
Desde el primer día de la tragedia, el Estado ha difundido partes diarios donde informa sobre fallecidos identificados, heridos atendidos, toneladas de ayuda humanitaria distribuidas, litros de agua entregados, maquinaria desplegada, viviendas........
