Las disyuntivas para México ante el tema Nicaragua
Hace una semana comenté en otras páginas la declaración de la presidenta Sheinbaum sobre Nicaragua y la decisión del dictador Daniel Ortega de ya no celebrar elecciones en su país. Concluí que su definición —“a cada quien su autodeterminación”— además de ser incomprensible, se prestaba a una legítima extrapolación aterradora. A cada quien su autodeterminación, o sus leyes, además de la ignorancia sobre el concepto que encierra, se presta a decir lo mismo, como escribía yo, de las Leyes de Nuremberg de 1935, o la sharía en los países musulmanes. Mi reflexión parecía poco pertinente, ya que fuera de las barbaridades de Ortega y de su esposa Rosario Murillo, a muy poca gente le importa lo que suceda o no en Nicaragua. Ahora parece que el tema no carecía del todo de relevancia.
Desde hace varios días, Estados Unidos y varios países con gobiernos afines buscan convocar una reunión extraordinaria de consulta de cancilleres de la OEA sobre dichas declaraciones, o más bien decisiones, del gobierno de Nicaragua. De celebrarse la reunión ministerial, es probable que se le presentará un proyecto de resolución condenando la decisión, y en su caso, imponiendo o exhortando a la aplicación de sanciones a la dictadura sandinista, aunque Nicaragua desde hace años dejó de formar parte de la OEA. Podrían incluir la suspensión de créditos del BID, y la exclusión de organismos regionales como el SICA o el BCIE.........
