Cuando la confusión domina la política
Generalmente, la confusión es propia del lenguaje. Al hablar, es posible asomar alguna equivocación proveniente de la fusión de ideas impulsada por el grado de emoción, tribulación o consternación. Casi siempre, causada por la premura que puede tenerse en virtud de las circunstancias imperantes.
No obstante, a juicio del escritor Henry Miller, “la confusión es una palabra que hemos inventado para un orden que no se entiende”
Aunque en política, la situación que incita la confusión responde a motivaciones o intereses algo ocultos. Por cierto, intereses alejados de cualquier perplejidad o desasosiego involuntario. En política, casi siempre, la confusión contempla alguna intencionalidad. Además, obediente de alguna predeterminación. Incluso, pensada con la alevosía dirigida a crear el enredo necesario que busca toda ambigüedad posible de inducir opacidad que muchas veces conviene al ejercicio del poder político.
En el fragor de la política
En política, muchas veces la confusión........
