¿El auge de la decadencia?
Luego del tiempo corrido a instancia de los acontecimientos que primaron las actuales realidades políticas, sociales y económicas, es factible hablar de un grueso enredo o de un tiempo bastante nublado que, sin duda, suscitará en los anales de la historia contemporánea, un extenso e “interesante capítulo”.
Un extendido y profundo espacio que -para bien o para mal- permitirá entender en cuánto y en cómo las dificultades asociadas a la cotidianidad, serán capaces de estampar en toda una población. Señales que indiquen lo que, por obvio efecto, habrá correspondido. Y que las circunstancias vividas juzgarán las huellas del paso que las respectivas sociedades se han atrevido a recorrer. Mientras tanto, las noches y días remontan los años de un período difícil que, en verdad, habrá resultado extenso, exigente y agotador.
Luego de tan crudo tiempo, es imprescindible recuperar la coherencia sociopolítica perdida. Asimismo, aunque con más vehemencia, deberá reivindicarse el sentido de urbanidad, decencia, identidad, pertenencia y pertinencia. Y que, entre charcos de sangre y lágrimas, bien ha sabido la ignorancia -propia de obtusas pretensiones sociales- así como de oscuros y sectarios intereses y de obcecación encarnada por la novedad, imprimir en la piel, memoria, sentimientos y conciencia todo el daño que, hechos de cuestionada factura, imposibles de olvidar, además de sus presunciones de poder, causaron. Siempre protagonizados por colectivos de personajes engreídos y aferrados a absurdas presunciones.
¿Esfuerzos abandonados u olvidados?
Pero, ¿por dónde se colaron tan nefastas dificultades que indujeron los problemas que desentonaron con los esfuerzos realizados por muchos? Esfuerzos que buscaron dar con realidades alineadas a valores y principios, tales como lo que motivan conceptos enfilados a anhelos de vida constructiva o productiva Posiblemente, hubo ciertos revuelos en la conducta colectiva de naciones que no dieron espacio a que hubiese forma segura de advertir que ciertas situaciones habían comenzado a opacar realidades. Y que, en algún momento histórico, comenzaron a verse afectadas a consecuencia de concepciones que poco o nada se correspondían con estamentos sobre los cuales se erigían conceptos tan fundamentales como de libertad, integridad y virtud.
Siguiendo semejante pista, podría llegarse a alguna evidencia que bien sirviera para despejar las incógnitas que encubren tan oscuras situaciones. O........
