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Vamos a sufrir y vamos a ganar

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08.04.2026

Vamos a sufrir y vamos a ganar

El odio a los Estados Unidos e Israel ha existido siempre pero ahora los motivos, además de ideológicos, son vitales, orgánicos

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Trump es un empresario que sabe lo que quiere y cómo sacar provecho de la debilidad ajena. ¿Quería Trump bombardear Irán? Si el presidente hubiera querido abrir el infierno no lo habría anunciado. Enseñar la fuerza suele ser la manera más eficaz de no tener ... que usarla. La amenaza de la destrucción era una invitación al acuerdo, aunque esto no puedan entenderlo las almas funcionarias que nunca han tenido que proteger nada. Durante las dos semanas de tregua, los barcos podrán cruzar tranquilos el estrecho de Ormuz y son dos semanas que no existían antes de la noche en que pudo desaparecer una civilización entera. Es decadente reprochar las maneras al presidente. Lo contrario de arrasar es negociar y hay que saber cómo preguntar para realmente intimidar a un régimen fanático y asesino como el de Irán.

Todavía se hacen películas sobre la crisis de los misiles de Kennedy pero al presidente Trump lo insultamos y lo odiamos tanto que llegamos a crear contextos justificativos para narcotraficantes, terroristas y sicarios, como hicimos en Gaza con Hamás; en Venezuela invocando ridículamente el derecho internacional en favor de un tirano que no había hecho otra cosa que conculcarlo; y estos días en Irán casi celebrando cada bombardeo islamista que alcanza su objetivo. Los periódicos españoles minimizaron el brillante rescate de los dos pilotos en lugar de presentarlo como la gran proeza militar que fue.

Vivimos tan bien que no percibimos la amenaza. El odio a los Estados Unidos e Israel ha existido siempre pero ahora los motivos, además de ideológicos, son vitales, orgánicos. Vivimos en el subsidio, la evasión de cualquier problema y en la negación de cualquier responsabilidad. No somos personas dotadas de los suficientes resortes morales para entender el sufrimiento, el dolor y la muerte que a veces se necesita para defender la libertad y nuestro estilo de vida.

Y sin embargo, en nuestro momento más apático y más gris, y aunque los despreciemos, estamos consiguiendo los más extraordinarios logros. Hemos ido a la Luna por segunda vez, y que lo hayamos logrado precisamente ahora, nos recuerda al tiempo en que las guerras de la Tierra las empezamos a ganar en el cielo.

El mundo libre orienta su control. Trump y Netanyahu están librando la misma guerra de siempre. Los enemigos son heredados: los que le quedaron pendientes al general Patton, y los que han ido surgiendo por no haber sido, a lo largo de los últimos cincuenta años, suficientemente claros en la defensa del derecho de Israel a existir y a vivir en paz. Negociaremos, batallaremos, reconstruiremos con magnanimidad. El occidente libre está de vuelta. Vamos a sufrir, vamos a dudar, vamos a llorar y vamos a ganar.


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