Hacia una España premesopotámica
Hacia una España premesopotámica
El Gobierno actual ha venido desplazando institucionalmente España desde su espacio natural
No es concebible la existencia de civilización alguna sin derechos de propiedad, algo que el sabio David Hume dejó escrito –para siempre– en su memorable y vigente 'Tratado de la naturaleza humana' (1740), al señalar las tres leyes fundamentales –antes de que existiera Gobierno– de la vida en sociedad: la estabilidad de la propiedad, el intercambio por consenso y el cumplimiento de las promesas.
La propiedad nació hará unos diez mil años asociada a las primeras sociedades sedentarias, entre las que destaca la mesopotámica. El Estado aparece entonces para regularla y protegerla, mediante leyes, registros y normas que garantizan la posesión, transmisión y herencia de bienes. El primer código del que tenemos noticias, descubierto por el dominico Jean Vicent Scheil en 1902, escrito en su famosa estela expuesta en el Museo del Louvre fue debido a Hammurabi, uno de los grandes reyes de Mesopotamia.
Para nuestro gran civilista y arquitecto de la Institución Libre de Enseñanza, José Castillejo, en su memorable ensayo 'Democracias destronadas' (2008), «desde la Antigua Grecia, las democracias ha florecido allá donde la propiedad privada era originalmente un factor emancipador y un símbolo de la libertad». Añade que «desde los tiempos de la antigua Roma hasta finales del siglo XIX, una experiencia universal en los países civilizados, había relegado las cuestiones de propiedad y trabajo al campo del derecho privado, porque se consideraba que, como habían expresado los juristas romanos,........
