El español, esperanto natural
El español, esperanto natural
Sólo un idioma dispone de los elementos cualitativos y cuantitativos precisos para equilibrar el empobrecedor efecto homogeneizador del inglés: el español
Álvaro Durántez Prado
En 1887 el médico polaco Ludwik Lejzer Zamenhof presentó su propuesta del esperanto, concebido como un idioma artificial que cumpliría con condiciones políticas y culturales favorecedoras de la neutralidad entre las naciones, y como un instrumento comunicativo racional, lógico y de fácil aprendizaje para todas las personas. Se trataba de aportar a la comunidad internacional del momento una lengua auxiliar útil que, sin sustituir a las existentes, sirviera a la paz y la concordia, evitando que cualquier idioma de los grandes imperios impusiese sus marcos de carácter político, ideológico y mental a los ciudadanos de las demás naciones. Una lengua neutral para la Humanidad. Para ello, se pensaba, la nueva lengua internacional debía ser necesariamente artificial e incorporar elementos de las ramas lingüísticas de las distintas civilizaciones, rigiéndose al mismo tiempo por reglas fonéticas, gramaticales, léxicas y sintácticas muy claras, lógicas y sencillas. El esperanto prosperó relativamente y en 1922 fue propuesto como idioma de trabajo en la Sociedad de Naciones; pero pronto se verificó que una lengua artificial, aun bien diseñada, no podía competir con las lenguas naturales generadas desde las mismas raíces de la cultura y la identidad de los pueblos.
Desde 1945, los peores temores de Zamenhof se han venido haciendo realidad. En la actualidad, una sola lengua, el inglés, que representa como ninguna otra y a un mismo tiempo el poder duro –político, militar, económico, diplomático y científico– y el poder blando –cultural, mediático, social y divulgativo–, lleva camino no de........
