Cuando el Estado deja de defenderse
Cuando el Estado deja de defenderse
No parece casual que los episodios migratorios más graves hayan coincidido con decisiones soberanas del Estado español especialmente incómodas para Rabat
Pablo Fdez. de Casadevante Mayordomo
La entrada masiva de inmigrantes irregulares desde Marruecos constituye un gravísimo ataque a la esencia misma de nuestro Estado, con un Gobierno central que ha renunciado a su defensa. Aunque la situación fronteriza se haya estabilizado y la mayoría de quienes accedieron irregularmente haya regresado ya a Marruecos, los hechos recientes obligan a enfocar el fenómeno como lo que es: un problema que trasciende el mero fracaso administrativo en la gestión de fronteras para acabar comprometiendo los fundamentos del propio Estado.
Desde la óptica de nuestro Derecho constitucional, la crisis presenta una dimensión frecuentemente relegada a un segundo plano. Sin desconocer su evidente dimensión humanitaria y más allá del debate sobre la política migratoria, conviene preguntarse hasta qué punto una situación como esta incide sobre los propios presupuestos de existencia de todo Estado. Siguiendo a Jellinek, uno de los principales teóricos del Estado moderno, dichos elementos son: el pueblo, origen y destinatario del poder estatal; el territorio, ámbito espacial de validez y ejercicio del mismo; y el poder soberano, concebido como la capacidad del Estado para imponer de manera única e irresistible sus decisiones.
Desde esa premisa clásica, proyectada sobre nuestro ordenamiento constitucional, la capacidad del Estado para determinar la composición futura de su comunidad política constituye una manifestación esencial del elemento personal del Estado. Ese........
