Ceuta invadida y desprotegida
Ceuta invadida y desprotegida
La avalancha migratoria revela la pasividad marroquí, la imprevisión del Gobierno y la fragilidad estratégica de España ante una presión que amenaza la seguridad nacional y europea
Luis de la Corte Ibáñez
En la era de la comunicación instantánea y las redes digitales es imposible mantenerse ignorante respecto de los graves sucesos ocurridos en Ceuta. Desde la mañana del 30 de julio los ceutíes viven una pesadilla que ha quedado reflejada en las imágenes y testimonios difundidos por medios nacionales y locales y las redes sociales. Interminables riadas de personas (principalmente jóvenes, más algunos adultos y familias) nadando o rodeando el espigón que separa por mar la linde entre España y Marruecos y entrando triunfalmente, a voz en grito alegre y desafiante, con sus ropas mojadas y brazos en alto; guardias civiles, policías y equipos sanitarios desbordados; soldados y vehículos militares en las calles; playas y plazas convertidas en precarias zonas descanso; hileras de jóvenes deambulando sin rumbo fijo ciudad adentro; grupos de esos mismos recién llegados durmiendo al raso; cierre de comercios; protestas ciudadanas; familias encerradas en sus casas por miedo a lo que pueda venir.
A las pocas horas de producirse esta situación caótica, las autoridades españolas, principalmente a través del Ministerio del Interior, ofrecían su versión de los hechos, coincidente punto por punto con la transmitida por la diplomacia marroquí y repetida por el presidente del Gobierno en su comparencia pública: un problema creado por los grupos que trafican con personas mediante la difusión en redes sociales de una «lectura interesada» de una sentencia judicial que rechaza las 'devoluciones en........
