Búsqueda a la turca
El autor revela la recuperación de la inédita (y profética) carta que unos días antes de la proclamación de la II República Unamuno dirigió a Sainz Rodríguez en la que radiografía el futuro de España
Quizá el lector se detenga, desconcertado, ante el título de estas líneas. No le culpo. Los títulos no siempre se explican de inmediato; a veces exigen paciencia, incluso confianza. Prometo que la extrañeza no tardará en cobrar pleno sentido. Hace más de cuarenta años extravié –o creí haber extraviado– una carta. No era una carta cualquiera, contenía para mí un valor que el tiempo, lejos de erosionar, fue densificando. La busqué durante días con la obstinación casi febril de quien sabe que algo existió y no puede aceptar su desaparición. Revisé carpetas repletas de planos, cartas y recuerdos; abrí cajones olvidados; recorrí estanterías y desordené libros, por si el azar la hubiera olvidado entre páginas ajenas. Busqué en todas partes, menos en una. Cuando la búsqueda se volvió inútil, desistí. Solo quedaba un último lugar posible, y preferí no tocarlo. Fue entonces cuando comenzó lo que en mi familia se dio en llamar la búsqueda a la turca: esa renuncia deliberada a seguir buscando para no certificar la pérdida, como si tal conducta necesitara ser atribuida a otros, en este caso a los turcos, y bastara con no mirar el último refugio para que lo perdido siguiera existiendo. La carta –con la tinta inevitablemente desvaída– es una misiva cruzada entre Miguel de Unamuno y Pedro Sainz Rodríguez, escrita pocos días antes de las elecciones municipales que precipitaron la caída del rey Alfonso XIII.
Su lectura estremece por su carácter casi profético, por la claridad con que anticipa acontecimientos que la historia confirmaría después con trágica puntualidad. La letra y la sintaxis delatan........
