¿Dónde estabas tú cuando Sánchez?
¿Dónde estabas tú cuando Sánchez?
Aunque el país consiga salir del piélago de calamidades que dejará el Ominoso Octenio, el gobierno que le suceda habrá de dedicar gran parte de su programa a la regeneración moral de la política española
Cada uno de nosotros conservamos en la memoria acontecimientos –estelares, sentimentales, dolorosos– ligados a nuestra generación. Y cada acontecimiento conlleva la inevitable pregunta al interlocutor de turno: «¿Dónde estabas tú?» el día en que estalló nuestra guerra, conversaban los abuelos. Nuestros padres. cuando mataron a Kennedy, Marcelino cabeceó el gol a la URSS o Armstrong dio saltitos en la Luna. La madrugada de la muerte de Franco o la noche de los transistores del 23-F: nosotros, los del sesenta. Y la caída del muro de Berlín, la noche mágica de la flecha que alumbró el pebetero de Barcelona'92, la aciaga tarde en que ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco, aquella Nochevieja del 2000 que paralizaría los ordenadores. O las tenebrosas mañanas del atentado a las Torres Gemelas y la masacre islamista en la estación de Atocha.
En el «¿dónde estabas tú?» aplicado a los ocho años de sanchismo los hechos no merecen para algunos la categoría de acontecimientos a compartir con sus coetáneos: comprensivos con la supervivencia de quien se presenta como el cancerbero que frena la «ola reaccionaria que nos invade», categorizar sus decisiones políticas como carcoma del orden constitucional que nos dimos en el 78 sirve a la estrategia de una derecha con prisas por alcanzar el poder. En ese caso, la pregunta no obtendrá respuesta sino reproche: el mohín despreciativo del supremacismo «progresista». Pero la dignidad ciudadana obliga a desvelar ese comportamiento que bascula........
