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Malversación en el país de las Jésicas

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11.04.2026

Malversación en el país de las Jésicas

En lo público el accionariado somos todos, no tenemos derecho a la queja, ni podemos desinvertir nuestras participaciones. Somos accionistas de la empresa que contrata Jésicas y tenemos la pistola de Hacienda en la cabeza

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En la radio dan las noticias del juicio por unas mascarillas. Quien esté con la declaración de la renta sabe que ahí se exhibe algo peor. Por la ventana del hotel veo calles, coches, madrugadores con perro. Es una pequeña capital de provincias cómoda y ... modesta, no excesivamente bonita. Algo con su Ayuntamiento, su edificio de la Diputación, sus sedes de la Agencia Tributaria y la DGT, sus cuartelillos, oficinas de empleo y de asuntos sociales, su agrupación socialista, su grupo municipal del PP, sus contratas públicas. Un corazón de malversación bombea lejos, en la capital, y por las venas ocultas se capilariza la corrupción estructural que nos paraliza.

Hablan los tertulianos de la radio de Jésica y miss Asturias. La primera era puta y estudiaba para dentista. Se enamoró de ella un ministro feminista de Fomento que la ayudó a costearse la carrera y salir del acompañamiento a caballeros. Le dio un puesto de trabajo para no ir y le puso un piso en la Plaza de España, donde vive Broncano. Así se saca a las mujeres de los hoteles de neón. Jésica necesitó ser parásito para convertirse en dentista. Su objetivo final era montarse un negocio honrado. Para ello malversó caudales públicos: era más honrado ser puta que aceptar lo que Ábalos le entregaba. Cuando algún compañero se........

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