Jóvenes que se revuelven contra la basura
Jóvenes que se revuelven contra la basura
Los jóvenes descubren que nuestra opípara democracia les permite convertirse en chiquilines agitados e irresponsables, a la vez que les niega la posibilidad de una vida digna y fecunda
Escucha el artículo. 6 min
Escucha el artículo. 6 min
Más artículos del autor
Señalaba el director de ABC recientemente que «los jóvenes españoles empiezan a creer en Dios y dejan de creer en la democracia, y ya es perturbador que una cosa vaya con la otra». ¿Está ocurriendo en verdad tal metamorfosis? Son muchas las cuestiones sugestivas y ... candentes que se concitan en la perspicaz afirmación de Julián Quirós, sin duda captadora de un nuevo clima generacional.
Aquí, en primer lugar, habría que preguntarse si se puede ser sinceramente religioso y sinceramente demócrata (según lo que la democracia nos exige, en su avatar vigente). En uno de sus escolios, Gómez Dávila acertaba a expresar esta incompatibilidad: «La democracia no es procedimiento electoral, como lo imaginan los católicos cándidos; ni régimen político, como lo pensó la burguesía hegemónica del siglo XIX; ni estructura social, como lo enseña la doctrina norteamericana; ni organización económica, como lo exige la tesis comunista. La democracia es una religión antropoteísta. Su principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual el hombre asume al hombre como Dios». Así es, en efecto: la democracia ha dejado de ser una forma de organización política muy loable que permite la participación del pueblo en el gobierno, para convertirse en una nueva forma de religión, en un «fundamento de gobierno» que se arroga un poder........
