Hotel California
Hemos llegado al final: un mundo de anormales que no apartan la vista del móvil desde que se levantan hasta que se acuestan
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Ignacio Ruiz-Quintano
Madrid, en agosto y con dinero, Baden Baden, dijo el marqués de la Valdavia. Pero, hoy, aquí, en agosto, sólo se quedan los sin dinero, con lo que Madrid es el «Hotel California» de los pobres, igual que el estrecho de Ormuz es el «Hotel California» de los ricos.
Del «Hotel California» no puede salir uno, cantaba Don Henley («We are all just prisoners here»), mientras tocaba la batería. A mí los Eagles de agosto me han pillado en la barra de la tortilla del mercado de la Paz, donde una camarera pregunta a su compañera: «¿Cómo........
