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Goliat encadenado

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12.04.2026

La agilidad y la creatividad en las nuevas guerras ya no garantizan la victoria del fuerte sobre el débil, sino que, por el contrario, ilustran la incapacidad del fuerte para dominar al débil

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«No hay nada nuevo bajo el sol», nos dice el 'Eclesiastés'. Si esto sigue siendo cierto, veamos cómo se aplica esta idea a los grandes conflictos que desgarran nuestra época: en Ucrania y en Irán. Sí, la profecía se cumple si recurrimos al Antiguo ... Testamento y al precedente metafórico de la lucha entre David y Goliat. Goliat, el gigante campeón de los filisteos antepasados de los palestinos, revestido de una armadura impenetrable, es hoy a Estados Unidos. Sin embargo, para su sorpresa –aunque no para quienes conocen la historia–, este gigante, si no derrotado, al menos ha quedado humillado: tras un mes de combate, no ha logrado ninguno de sus objetivos –ni cambio de régimen, ni interrupción del programa nuclear, ni destrucción del arsenal de misiles– y se ha visto obligado a aceptar un alto el fuego bajo la presión de sus propios aliados. Así, al no haber ganado, Goliat ha perdido frente a un nuevo David: Irán, heredero de un imperio persa que ya existía en la época en que se redactó el Antiguo Testamento. La armadura de Goliat se traduce hoy en misiles, aviones supersónicos y armas nucleares, mientras que la honda del David iraní son los drones. Cabe señalar que, en la historia antigua, David representaba a Israel. Pero en la actualidad no está claro si Israel ocupa el papel de David o el de Goliat. Más bien parece –algo que el Eclesiastés no había previsto– ser ambas cosas a la vez. Volveremos sobre ello.

Centrémonos, por ahora, en el........

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