Hiperproteccionismo de la penita pena
Hiperproteccionismo de la penita pena
Tanto Pedro Sánchez como Juanma Moreno comparten la preocupación extrema por el uso que hacen los adolescentes de las redes sociales
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Berta González de Vega
Fue Iñigo Errejón el que contó que estaba yendo a terapia, orgulloso de sacar la salud mental del armario. Tres años después, sabiendo el efecto terapeútico que ha tenido librarse de las disertaciones del núcleo irradiador de significantes de Errejón, cabe desear volver a llenar ... ese armario con personas que creen que contar por ahí sus penas los hace más cercanos, más como usted y como yo. El último ha sido el presidente de la Junta de Andalucía en 'El Hormiguero', donde admitió que había necesitado acudir a un psicólogo tras la desgracia de Adamuz. Me acordé de uno de los libros de la mesilla, 'Mala terapia, por qué los niños no maduran', de Abigaill Shrier, en el que critica que se esté patologizando emociones cotidianas como la tristeza.
Hubo un momento, victoriano y viciorioso, en el que los británicos se jactaban de enfrentarse a la vida con labios apretados, –'Stiff Upper Lip', temazo de ACDC– pero eso ya es sólo reminiscencia de masculinidad tóxica. Nos hemos quedado con las lágrimas y sin la sangre ni el sudor. Nos prometen llorar con nosotros e ir a terapia, como todos. Tengo ahora a una amiga sustituyendo a un profesor en Sevilla –el 'bajista', lo hemos bautizado– que lleva acumulados meses por depre y tensión alta desde que murió su abuela. Ahora que los políticos han salido del armario de la salud mental, lo podrá contar con orgullo, esa dificultad para recuperarse de la pena, penita suya. No es de extrañar que haya propuestas políticas para disfrutar días de luto por la muerte de una mascota. ¿Por qué no dar días por un divorcio? ¿Por qué no terapia gratis a los niños que en unos meses se queden fuera de Medicina por unas décimas en Selectividad? Si el presidente del Gobierno se tomó una semana de vacaciones para procesar las noticias sobre la posible corrupción de su mujer. Tanto Sánchez como Juanma Moreno comparten la preocupación extrema por el uso que hacen los adolescentes de las redes sociales por el daño a su salud mental. No citan nunca la posibilidad de que sea el hiperproteccionismo a los niños lo que esté provocando desde hace un par de décadas un aluvión de ansiedades ante la necesidad ineludible de bregar con la realidad. Cómo lo van a hacer si a los políticos les conviene vender siempre que allá estarán ellos para protegernos, con nuestros impuestos.
Mala terapia, en general. Decidir por nuestro bien cada vez más desde el Estado. Pero que el escudo emocional lo paguen los empresarios y contribuyentes, soportando cada vez más bajas por ansiedad, por depresión. Hasta que lleguemos a otra fiesta del orgullo, post salida del armario, en el que poder sacar a pasear lo valientes que fuimos por admitir ir a terapia cuando estuvimos tristes. Y, si tu hijo es de los que sigue en redes a divulgadores del estoicismo que aconsejan controlar emociones, también llévalo a terapia. Ya lo dicen Juanma y Sanchez, que las redes son peligrosas.
Juan Manuel Moreno Bonilla
