Ganar el relato
No importa la realidad, importa lo que parece. Los países, los partidos políticos, las empresas y también las personas estamos en ello. Da igual si mi vida es miserable, si en las redes sociales parece glamurosa. Poco importa que mi partido sea corrupto, mientras consiga trasladar que es el muro contra el fascismo. Empresas que hacen coincidir despidos de miles de trabajadores con anuncios de inversiones millonarias. Por no hablar de países con destinos turísticos infestados de visitantes que patrocinan espacios con audiencias globales en las que aparecen esas mismas localizaciones idílicas y solitarias.
Hay que ganar el relato. Imponer una narrativa -coincida o no con los hechos objetivos- para que la opinión pública la acepte como la verdad predominante. La expresión se ha hecho conocida a base de ser repetida por no pocos........
