Aquí mi turra social
De pequeño era insoportablemente curioso. Hacía dos cosas: romper electrodomésticos para ver qué había dentro y dibujar ideas en cuadernos que me obsesionaban en determinados momentos. Robots que me hacían la cama, máquinas que ordenaban mi habitación. Parece que además de curioso era vago.
Un día me compré una impresora 3D. Fue casi un capricho: quería construir alguna de aquellas ideas del cuaderno y ver si funcionaban de verdad. Ocurrió algo increíble: me di cuenta de que, además de divertirme diseñando, aquello podía ayudar a otros. La misma curiosidad que de niño gastaba en inventar por inventar, de adulto........
