La emoción de mirar al Pirulí de la generación EGB
Creíamos que la tele se hacía ahí arriba. Con sus decorados, con sus luces de colores, con sus estrellas... en la punta que tocaba el cielo de Madrid. Una torre que nunca se pensó como mirador, pero desde allí todos mirábamos. Porque desde sus antenas emitía TVE, que rápido la convirtió en su propio símbolo. Que su dinerito le costó. ‘Torrespaña’ se bautizó. Un nombre demasiado institucional. Por suerte, los madrileños y su inteligente ironía pronto cambiaron el nombre. Se parecía demasiado a aquel viejo caramelo pinchado en un palillo. Su forma de Chupachups artesanal lo transformó para siempre en “El Pirulí”.
Un horror de hormigón para unos. Un símbolo de la tele que nos permitía soñar para los que nacimos en los setenta y ochenta. Incluso bajábamos la ventanilla del coche cuando pasábamos a su lado por la M30. Por si acaso asomaba Jesús Hermida, Concha García Campoy, Mercedes Milá o........
